Brasil desactivó este sábado cuatro centrales termoeléctricas que eran alimentadas con diésel gracias a que debido a una serie de lluvias se alcanzó un buen nivel de agua en los embalses de las hidroeléctricas del país, que están produciendo más energía, informaron fuentes oficiales.

Las cuatro unidades que fueron desconectadas forman parte de un conjunto de plantas que fueron puestas en funcionamiento en octubre pasado para compensar la reducción en la producción de las hidroeléctricas debido al menor nivel de agua en las represas.

Hacia el final del período de lluvias del año pasado, las presas se encontraban en su peor situación desde 2001.

Las plantas en que se suspendió la operación son Pau Ferro y Termomanaus, en el estado de Pernambuco (nordeste); Xavante, en el estado de Goiás (centro), y Potiguar I, en el estado de Río Grande do Norte (nordeste).

Las cuatro térmicas tiene una capacidad para generar juntas 334 megavatios.

La desconexión de las cuatro plantas termoeléctricas fue ordenada por el Comité de Vigilancia del Sector Eléctrico, organismo gubernamental que reúne a representantes de organismos como el Ministerio de Minas y Energía, el regulador Agencia Nacional de Energía Eléctrica (Aneel) y el Operador Nacional del Sistema Eléctrico (ONS).

Estas cuatro termoeléctricas son operadas si llega a haber un aumento de la demanda o una reducción de la oferta ya que, por ser alimentadas con diésel, son altamente contaminantes y costosas, a diferencia de las hidroeléctricas, que no emiten gases contaminantes y se alimentan de agua.