Brasilia. El gobierno de Brasil fijará ambiciosos plazos y mantendrá su derecho a veto sobre proyectos que llevarán adelante conjuntamente el Estado y firmas privadas para ampliar los aeropuertos locales hasta el Mundial de fútbol 2014, dijo a Reuters un alto funcionario.

Brasil anunció en mayo que recurriría al sector privado para ayudar a modernizar aeropuertos con un alto tráfico de pasajeros a tiempo para terminar las remodelaciones antes del gran certamen deportivo.

La medida fue un giro ideológico total pues pondrá fin al monopolio estatal en la administración de aeropuertos.

Sin embargo, la estatal Infraero, que administra los mayores aeropuertos del país, tendrá derecho a veto sobre "temas estratégicos y relevantes" en futuras firmas conjuntas, dijo a Reuters el martes por la noche Wagner Bittencourt, director de la secretaría de aviación civil local.

¿Potencial desagrado? La propuesta podría desagradar a inversores privados, que tendrán una participación mayoritaria en las empresas conjuntas pero tendrán que cerrar acuerdos con Infraero.

La semana del 12 de septiembre, el gobierno dijo que todos los principales proyectos de infraestructura planeados para la Copa estarían listos a tiempo, tras la divulgación de informes por parte de consultorías y de la FIFA que advertían de serios retrasos.

La estatal es ampliamente considerada ineficiente y los inversores han dicho que son reacios a firmar un contrato de concesión con la agencia, que fue administrada durante largo tiempo por los militares.

El tráfico aéreo doméstico en Brasil ha estado creciendo a tasas de dos dígitos y los aeropuertos suelen estar atestados.

Las subastas por derechos para expandir y operar el aeropuerto de Brasilia y los de Guarulhos y Viracopos en el estado de Sao Paulo tendrán lugar en diciembre. Juntos, los tres aeropuertos necesitan inversiones de 3.000 millones de reales (US$1.640 millones).

Las regulaciones para las concesiones serán anunciadas a fines de septiembre, e incluirán acuerdos de asociación y detalles sobre los derechos de veto de Infraero, afirmó Bittencourt.

"Todos los acuerdos equilibrados entre accionistas son como este", manifestó Bittencourt.

Cumplimientos estrictos. Los inversores, que también tendrán la opción de construir y operar hoteles o restaurantes en los aeropuertos o en sus cercanías, serán obligados a cumplir con cronogramas estrictos.

Las obras en los tres aeropuertos deberán estar concluidas a fines del 2013, sólo meses antes del inicio de la Copa del Mundo. Esto significa que hay poco espacio para los retrasos usuales que suelen padecer grandes proyectos de infraestructura en Brasil.

La construcción de represas hidroeléctricas y carreteras, por ejemplo, sufre retrasos con frecuencia debido a la burocracia o por acciones legales en tribunales.

La incertidumbre regulatoria y la intromisión del gobierno en empresas estatales son otras preocupaciones de los inversores.

La semana del 12 de septiembre, el gobierno dijo que todos los principales proyectos de infraestructura planeados para la Copa estarían listos a tiempo, tras la divulgación de informes por parte de consultorías y de la FIFA que advertían de serios retrasos.