Río de Janeiro. Los indígenas brasileños que desde hacía nueve días ocupaban las obras de la construcción de la central hidroeléctrica de Belo Monte, en la Amazonía brasileña en señal de protesta por su impacto en el ecosistema de la zona, abandonaron la reivindicación tras llegar a un acuerdo con la constructora responsable, Norte Energía.

La compañía ha aceptado las demandas de los indios, que incluyen la construcción de escuelas, un hospital y viviendas para los pueblos nativos, en una audiencia mediada por la gubernamental Fundación Nacional del Indio (Funai).

Tras haber sellado el acuerdo, los indígenas comenzaron a desbloquear la represa provisional del sitio Pimental, el principal lugar de las obras, a orillas del río Xingú, en el estado amazónico de Pará (norte de Brasil), donde estaban instalados desde el pasado día 8.

Asimismo, los dirigentes de Norte Energía tienen previsto mantener mañana otra reunión similar con un grupo de pescadores que se unieron a los indios para bloquear las obras de Belo Monte, que deben convertirse en la tercera mayor hidroeléctrica del mundo una vez concluyan.

La hidroeléctrica tendrá una potencia máxima de 11.233 megavatios cuando esté en funcionamiento, lo que ha causado numerosas manifestaciones de las comunidades ribereñas y los indios, que denuncian que la represa tendrá un gran impacto en la selva amazónica.

Además, diversos organismos han presentado denuncias ante la Justicia brasileña por supuestas irregularidades en la concesión de los permisos ambientales concedidos por el Gobierno federal, principal impulsor de la obra.

Este mismo martes, un Tribunal Federal del estado de Pará desestimó una denuncia presentada por la Fiscalía que pedía la suspensión de las obras por supuestos errores de procedimiento.