Piracicaba (Sao Paulo). Con aportes de productores y el apoyo gubernamental, Brasil lidera en Latinoamérica la producción agrícola transgénica y ocupa el segundo lugar a nivel mundial. Solo para este año tiene 18 eventos biotecnológicos liberados comercialmente. Las investigaciones se conjugan con la práctica y los agricultores buscan armonizar sus cultivos con el medio ambiente.

Periodistas y representantes de consejos de biotecnologías de México, Colombia, Ecuador, Perú, Chile, Argentina, Uruguay y Paraguay participaron de cuatro días de capacitación y visitas a centros de investigación, campos experimentales y fincas de agricultores para conocer los últimos adelantos sobre biotecnología, más conocidos como cultivos transgénicos u organismos genéticamente modificados (OGM).

Los comunicadores fueron invitados por el Consejo de Informaciones Biotecnológicas (CIB) del Brasil.

Adriana Brondani, directora ejecutiva del CIB, explicó que desde 1998 a 2011 tienen 48 eventos (modificación para lograr colocar un determinado gen en lo que se pretende producir) aprobados y liberados a nivel comercial en el país. Del mencionado número, 18 son para maíz, cinco de soja, uno de levadura, 14 de veterinarios y nueve de algodón.

Además, acaban de aprobar un feijão resistente a un tipo de virus, con lo que aumentarán la producción de la legumbre, siendo pioneros en esta materia.

También están en proceso de investigación varios otros eventos, como la realizada para lograr una modificación genética de mosquito para combatir el dengue.

Brondani explicó que el rechazo que generan los transgénicos obedece más a la falta de información sobre el tema. Agregó que el período inicial fue crítico, entre 1998 y 2004.

Forma de modificación. Adriana Brondani señaló que cuando se coloca un gen, lo que importa es la proteína que introduce. Para graficar explicó que los camarones producen alergias en ciertas personas, pero no es el ADN del camarón lo que la genera, sino ciertas proteínas que contiene.

En la soja se logró introducir una proteína que logra que la oleaginosa tenga resistencia a herbicidas o a insectos, en algunos casos a ambos elementos. Las investigaciones se desarrollan en áreas tales como microorganismos, salud vegetal y producción pecuaria. Se realizan pesquisas sobre genes que puedan combatir el cáncer o lo prevenga, con defensa ante insectos, virus, herbicidas e incluso para provocar una mayor resistencia a la sequía.

Cada modificación es el producto de 10 a 15 años de investigación, que pasa por procesos rigurosos de control de los efectos que puedan producir.

Una vez constatada la inocuidad de los mismos para la salud, se envía al Consejo Técnico Nacional de Bioseguridad (CNTbio) para su aprobación y liberación a nivel comercial una vez confirmado el potencial de seguridad. Una vez comprobado el nivel de seguridad se evalúa el potencial comercial y se procede a la aprobación final.

Los resultados inmediatos de los eventos es el aumento de la calidad de la producción y también eleva el nivel de rendimiento.

Adriana Brondani señaló que el objetivo es que los resultados de las investigaciones no queden en campos experimentales, sino que se lleven a la práctica.

Cooperación. Brondani indicó que existen numerosos centros de investigación, dependientes tanto del gobierno federal como de los estados y municipios.

La cooperación entre las entidades está colocando al Brasil en el segundo lugar en la producción transgénica, detrás de Estados Unidos.

Uno de los puntos que resaltaron tanto investigadores como productores en las diferentes visitas realizadas es la necesidad de aumentar el volumen de producción. Aclararon que eso no debe significar el aumento de áreas de cultivos que puedan modificar el ecosistema que lleve a una degradación ambiental.