Sao Paulo. El regulador de energía de Brasil propuso normativas para asegurar suficiente suministro de etanol, su primera decisión en los planes para incrementar la regulación de la estancada industria y evitar que se repitan la reciente escasez del combustible.

Pese a los altos precios por el biocombustible y a la masiva expansión de la flota doméstica de autos que lo usan, la industria de la caña de azúcar en Brasil -que genera casi US$30.000 millones al año- ha tenido problemas por la lentitud en las inversiones y por la insuficiente cantidad.

Funcionarios del gobierno de la presidenta Dilma Rousseff han criticado a los productores de etanol por lo que describen como un falla en la inversión y en la planificación.

En un comunicado emitido la tarde de este viernes, el regulador de la energía, la Agencia Nacional del Petróleo (ANP), dijo que los productores de etanol deberían tener para el 1 de marzo de cada año inventarios equivalentes a 8% de su producción de abril del año anterior.

En la misma fecha los distribuidores deberían tener el equivalente a 15 días de sus ventas promedio de gasolina mezclada con alcohol durante el período noviembre-enero.

La ANP propuso además que los distribuidores podrían ser suspendidos de la venta de gasolina si no aseguraban cantidades suficientes de etanol.

Como parte de una consulta pública sobre las nuevas políticas las compañías de la industria del etanol tienen 20 días para responder a las propuestas de la ANP.

El gobierno brasileño asumió el control regulatorio del etanol por primera vez a comienzos de este año. Algunos inversores del sector temían una intervención más dura de parte del gobierno, como la fijación de metas de producción.

Compañías multinacionales, incluyendo a Royal Dutch Shell, Noble Group y Glencore han invertido miles de millones de dólares en el sector durante el último año, aunque se han centrado más en adquirir plantas que ya estén operando que en expandir la producción.