Río de Janeiro. El gobierno brasileño reglamentó la pesca de los tiburones y de las rayas para impedir métodos crueles como los utilizados por algunos pescadores que le cortan la aleta a los animales y los devuelven al mar vivos pero mutilados.

La reglamentación fue establecida en la Instrucción Normativa Interministerial número 14, publicada el martes por el Diario Oficial de la Unión, según un comunicado del Ministerio de Medio Ambiente.

Se trata de una medida que convierte a Brasil en uno de los pioneros mundiales en la protección de estas especies, según el Ministerio.

La nueva legislación exige que los tiburones y rayas que sean desembarcados en puertos brasileños o capturados en aguas jurisdiccionales del país o por embarcaciones nacionales tengan sus aletas naturalmente adheridas al cuerpo.

La medida prevé sanciones para los pescadores que desembarcan tan sólo con las aletas de los tiburones, la parte más demandada de los animales debido a su uso como principal elemento de una soma muy consumida en países asiáticos.

Según cifras divulgadas por el Ministerio, se calcula que en el mundo son cazados anualmente cerca de 100 millones de tiburones y que el 70% de los mismos son destinados a los restaurantes que ofrecen la sopa de aleta y al comercio de cartílagos.

En las aguas jurisdiccionales brasileñas, según las mismas estadísticas, son capturados entre 1.500 y 2.000 toneladas de tiburón azul, uno de los más demandados por sus aletas, y entre 10.000 y 12.000 toneladas de las demás especies de tiburón, así como 7.000 toneladas de rayas marinas.

El método de pesca más usado para la captura de tiburones y rayas es el que utiliza varios anzuelos con su carnada presos a boyas y sujetos por una misma línea. Pero este método también facilita la captura accidental de diferentes especies amenazadas.

La pesca indiscriminada de los tiburones tiene en las lista de peligro de extinción, en menor o mayor grado, a 38 de las 88 especies de tiburón conocidas en Brasil.

"La nueva norma, por esa razón, es muy importante para la conservación de este grupo de animales ya que mejora el control de la práctica cruel de cortarle las aletas al animal y devolverlo al mar mutilado y muchas veces vivo", festejó la gerente de Biodiversidad Acuática y Recursos Pesqueros del Ministerio de Medio Ambiente, Mónica Brick Peres.

Brasil es uno de los primeros países en prohibir esta práctica que es criticada por varias naciones.

La nueva legislación establece que los procesos necesarios para fiscalizar el control de desembarque, almacenamiento, conservación, procesamiento, transporte y comercialización de aletas serán definidos en una norma específica ya en discusión en el Ministerio y que tendrá que ser publicada en un plazo de 90 días.

De acuerdo con el Ministerio, al menos 60 de las 169 especies de tiburones y rayas con hábitat en el litoral brasileño están amenazadas de extinción y dos ya fueron extintas en algunas de las regiones en que vivían. De las 60 amenazadas, 29 están críticamente en peligro, 7 en peligro y 20 en situación vulnerable.

Los elasmobranquios, que también incluye a las quimeras, son peces de esqueleto cartilaginoso que corren riesgos naturales de extinción por tener una vida larga y tasas de fecundidad y mortalidad natural muy bajas. Esas características reducen su capacidad de reposición poblacional.

Su vulnerabilidad aumenta debido a que muchas de estas especies se juntan en épocas específicas y locales de aguas rasas definidos para su reproducción.

"La pesca excesiva y hasta ahora no reglamentada de estas especies fue la mayor amenaza para este grupo en las aguas brasileñas", aseguró Brick Peres.