El mercado brasileño de automóviles experimenta un inédito período de crecimientos de las ventas. En 2009, el país superó la barrera de 3 millones de vehículos vendidos y se espera que durante este año llegue a 3,4 millones de unidades.

Con estos resultados, Brasil pronto será el cuarto mayor consumidor de autos en el mundo. De hecho, en los cinco primeros meses de este año ese ya fue el caso, cuando Brasil vendió más vehículos que Alemania, colocándose sólo por detrás de China, Estados Unidos y Japón.

Junto a este crecimiento viene un nuevo ciclo de inversiones en el sector, las que podrían superar los US$20.000 millones hasta 2014. Gran parte de estos recursos, en concreto US$17.000 millones, provendrán del Banco Nacional de Desenvolvimento (BNDES) que está ayudando a financiar la construcción de las plantas de Toyota y Hyundai al interior del estado de São Paulo. Entre los fabricantes, los principales anuncios de inversiones son de Volkswagen (US$3.400 millones hasta 2014), Ford (US$2.500 millones entre 2011 y 2015) y General Motors (US$1.600 millones entre 2010 y 2012).

Además de las medidas anticíclicas adoptadas por el gobierno, como la reducción del Impuesto sobre Productos Industrializados (IPI), varios factores macroeconómicos contribuirán a que las ventas retomen su crecimiento, el que bajó de un alza de 12.000 unidades por día a menos de 6.000 durante el momento álgido de la crisis. Según los analistas, la disponibilidad de financiamiento, la baja en las tasas de interés, una mejor distribución de la renta, una menor inflación, el aumento del empleo y el crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) van a contribuir a expandir la clase media brasileña y crear las condiciones para un fuerte crecimiento en el mercado de vehículos livianos. “Hoy somos un importante y gran mercado mundial”, dice Cledorvino Belini, presidente de la Anfavea, el gremio brasileño que reúne a los fabricantes de automóviles.

La situación en México es menos alentadora, ya que recién comienza a recuperarse de una dura recesión, y a que prácticamente la mitad de su producción automotriz tiene como destino Estados Unidos. Entre fines de 2008 y fines de 2009, las ventas de autos en EE.UU. cayeron de 13,2 millones de unidades a 10,4 millones. Además, las fábricas mexicanas se han enfocado en la producción de vehículos más grandes, cuya demanda ha caído fuertemente debido a la crisis, los altos precios del petróleo y una mayor conciencia medioambiental de muchos usuarios.

“La recuperación de México depende de la reacción de la economía estadounidense”, dice Leticia Costa, especialista en negocios y tendencias de la industria automotriz. Datos de la Asociación Mexicana de la Industria Automotriz (Amia) ya muestran una reacción. En los cuatro primeros meses de este año, la producción destinada al mercado interno fue 45% mayor a la del mismo período en 2009, cuando totalizó 281.000 vehículos. Los fabricantes que lideran ese salto son Ford y Chrysler, con alzas de 167% y 107%, respectivamente. En tanto, la producción destinada al mercado externo creció 78% en los primeros cuatro meses del año respecto al mismo lapso en 2009, con Ford llevando la delantera.

Argentina, que es el tercer gran fabricante y mercado automotor de América Latina, vive un momento de indefinición. Las fábricas complementan la producción brasileña con vehículos de mayor tamaño, pero de menor volumen de ventas, produciendo un poco más de 500.000 unidades al año. Según declaraciones del gobierno argentino, este año se espera una producción récord en el sector, con 700.000 unidades. Sin embargo, este avance se ve empañado por señales de alerta que indican que el país podría enfrentar una escasez en el suministro de autopartes de mantener este ritmo de producción. La situación política y económica, con una inflación alta e informaciones imprecisas, ha generado un clima de aprensión entre los inversionistas, afirman varios analistas del sector. La ministra de Industria, Débora Giorgi, ha hablado de “una industria sustentable y moderna”, pero en el ambiente del sector aún persisten las dudas.

La meta del gobierno argentino es que, en pocos años más y con el apoyo de Brasil, la industria automotriz argentina alcance una producción de un millón de unidades anuales. Para ello, Buenos Aires apuesta a impulsar una integración aún mayor entre las industrias automotrices de ambos países; sin embargo, en Brasília no son pocas las voces que señalan que ese escenario es incierto.

Además de Toyota y Hyundai, pronto podrían aterrizar en Brasil los fabricantes chinos.

Pero la gran esperanza de la industria en América Latina es Brasil. Se calcula que en los próximos cinco años entre 20 a 30 millones de brasileños se incorporarán a la clase media. Los fabricantes en ese país se están preparando para elevar la producción anual a seis millones de unidades, con lo que podría convertirse en el cuarto mayor productor de automóviles del mundo. Hoy, es el sexto. Además de las nuevas plantas de Toyota y Hyundai, probablemente aterricen los nuevos fabricantes chinos que llegarán a completar la nómina de los 14 productores de automóviles que ya existen en Brasil, entre los que destacan Fiat, Volkswagen, GM, Ford, Renault-Nissan, Peugeot-Citroën y Honda.

El gran potencial de Brasil es, sin duda, su creciente mercado interno. Hoy, ese país cuenta con un vehículo por cada 7,9 habitantes, muy por detrás de los mercados desarrollados, lo que otorga a Brasil un potencial de crecimiento considerable para las automotrices. Se calcula que hasta 2016 la demanda brasileña por autos puede crecer hasta cinco millones de unidades nuevas al año. Los mercados maduros, como los de EE.UU., Europa y Japón, ya no ven esas tasas de crecimiento y se han tenido que enfocar en la renovación de la flota para mantener su crecimiento. Así, todo indica que América Latina, y en especial sus grandes mercados de consumidores, se ha vuelto un objetivo atractivo para las grandes automotrices globales que han buscado de manera frenética maneras de seguir creciendo.

El récord peruano. El sector automotriz en el Perú la está pasando mejor de lo que esperaba. Según Iván Besich, presidente de la Asociación de Representantes Automotrices del Perú (Araper) en 2010 el mercado venderá más de 100.000 vehículos nuevos, cifra nunca antes alcanzada en el país (en 2009 se colocaron 76.932 unidades).

Los números peruanos entre enero y mayo de 2010 son claros: 45.006 unidades vendidas, 54% más que en similar período de 2009. Si bien los vehículos de pasajeros han tenido una buena performance, las estrellas de 2010 son los comerciales y camiones, lo cual, según Iván Besich, presidente de Araper, es una clara prueba de la recuperación económica
del Perú.

En lo que se refiere a ventas por marcas entre enero y mayo, el mercado peruano continúa siendo dominado con holgura por las japonesas y coreanas. Así, en los primeros cinco meses de 2010, Toyota mantuvo la participación de mercado obtenida en similar período de 2009 con 22,4%; mientras que Hyundai logró 12,7% dos puntos más que entre enero y mayo de 2009). Les siguieron Nissan, con 10,7% y KIA, que paso de vender 1.892 unidades en los primeros cinco meses de 2009 a 3.990 en similar período de 2010.