Río de Janeiro. El consorcio encargado de las obras de la hidroeléctrica de Belo Monte, en la Amazonía brasileña, se vio obligado a suspender nuevamente la construcción del proyecto tras una invasión de cerca de un centenar de indígenas que se oponen a las obras, informaron este martes fuentes oficiales.

Según explicó el grupo Norte Energía, que se adjudicó el contrato para la construcción y operación de la que debe ser la tercera mayor hidroeléctrica del mundo, las obras fueron suspendidas por motivos de seguridad tras la ocupación por parte de unos 80 indígenas y pescadores desde el lunes por la noche del área en que fue construida una pequeña presa provisional para desviar las aguas del río Xingú y que está ubicada próxima a uno de los frentes de trabajo en el estado amazónico de Pará.

En un comunicado, el consorcio aseguró que los manifestantes ocuparon los puestos de vigilancia y se apoderaron de una ambulancia y un autobús, cuyo motorista sufrió ligeras heridas.

Además, algunos empleados fueron retenidos durante unos momentos, por lo que se optó, por seguridad, a retirar los 900 empleados que están en el frente de trabajo conocido como Pimentel, uno de los tres en los que avanzan las obras.

La ONG Amazon Watch, contraria al proyecto, indicó en una nota que "los manifestantes indígenas se apoderaron de las llaves de los camiones y tractores y obligaron a los trabajadores a abandonar a pie el campo estratégico de trabajo Pimental".

Afirmó que la ocupación fue promovida por 120 indios y pescadores que amenazan con permanecer en el lugar hasta que los responsables por la construcción cumplan los compromisos que asumieron para mitigar los daños ambientales generados por la hidroeléctrica.

Amazon Watch aseguró que la ocupación es fruto de una "alianza sin precedentes de pescadores y pueblos indígenas amazónicos" como los Xipaya, Kuruaia, Parakana, Arara, Juruna, y Assurini y resaltó "el incumplimiento de la mayoría de los condiciones legales relativas a la construcción de la presa, la falta total de diálogo con los pescadores locales y la amenaza inminente de inundación a gran escala de áreas próximas a la ciudad de Altamira".

Belo Monte, cuyas obras también han sido paralizadas en otras ocasiones por decisiones judiciales, comenzó a ser construida en marzo del año pasado en la localidad de Altamira, en el estado norteño de Pará y ha despertado la ira de tribus indígenas y grupos ecologistas que alegan que la obra tendrá un impacto irreversible en la Amazonía.