Montevideo. Los presidentes de Brasil y Uruguay se comprometieron este lunes a acelerar millonarios proyectos de integración física en la frontera, con ambiciosas obras como una línea de interconexión eléctrica, un puente, una hidrovía y una vía férrea para robustecer el comercio mutuo.

La interconexión, a través de una línea eléctrica desde territorio brasileño, asegurará el suministro energético a Uruguay, dijo la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, en Montevideo, donde fue calurosamente recibida por su colega uruguayo, José Mujica.

Rousseff y Mujica, dos ex guerrilleros que sufrieron cárcel y tortura y conducen dos gobiernos de izquierda moderada, firmaron también acuerdos para concluir un segundo puente sobre un río fronterizo y tener en funcionamiento a fines del 2011 una vía férrea que conecte la capital uruguaya con la sureña ciudad brasileña de Cacequi.

Brasil y Uruguay, además, acordaron realizar las obras necesarias de dragado para la puesta en marcha de una hidrovía de 1.200 kilómetros que permita abaratar los costos del transporte de mercaderías agrícolas en el sur brasileño y en el norte uruguayo.

"La actual convergencia política de los dos gobiernos, así como el gran dinamismo de sus economías y también el hecho de que somos dos democracias estables que respetan contratos y los derechos humanos crean un ambiente bastante fraterno entre los dos pueblos, crean un contexto ideal para profundizar nuestra relación", dijo Rousseff.

Cuando la mandataria dejó el Palacio Santos, sede de la cancillería uruguaya y donde se firmaron los acuerdos, fue saludada por centenares de manifestantes, algunos agitando banderas de Brasil.

Previamente, la presidenta se reunió con líderes políticos uruguayos, incluso opositores, y elogió la convivencia entre fuerzas de distinto signo político.

"Fluidez en el comercio"

Al término de su encuentro, ambos mandatarios defendieron en una declaración conjunta el mantenimiento de "la fluidez en el comercio" del bloque Mercosur, la conflictiva unión aduanera que ambos países integran junto con Argentina y Paraguay.

Brasil y Argentina están enfrentados por un conflicto en torno al comercio de automóviles, que se desató luego que el Gobierno brasileño impuso medidas para entorpecer importaciones, en lo que se considera una represalia hacia su vecino, que desalienta las compras en el exterior para preservar un menguante superávit comercial.

Para tratar ese conflicto, la ministra de Industria de Argentina, Débora Giorgi, se reunirá el jueves en Brasilia con su colega brasileño Fernando Pimentel. La funcionaria dijo que "somos optimistas en la solución a los diferendos comerciales".

Mujica, aunque sin referirse directamente a la puja Brasil-Argentina, dijo sobre los conflictos comerciales en el Mercosur que "nunca estaremos integrados en América Latina si no logramos la integración con inteligencia. Todas estas cosas tienen (...) asimetrías naturalmente, pero más asimetrías tenemos con China".

Rousseff y Mujica, quienes conversaron durante más de dos horas, acordaron también realizar un monitoreo del comercio bilateral, que alcanzó un volumen de US$3.000 millones en el 2010, de modo de evitar conflictos.

"Tenemos que ver a Brasil no sólo como un proveedor sino como un inmenso mercado para nuestros productos", dijo Mujica, y agregó que "no hay que detenerse en los pequeños problemas".

La presidenta brasileña llegó a Montevideo junto a ocho de sus ministros y prometió también la colaboración de Brasil para implementar un plan para "masificar" el acceso de los uruguayos a servicios de internet de banda ancha.