Sao Paulo. El gigante de los alimentos brasileño JBS está cambiando su enfoque hacia maximizar las ganancias para los accionistas, poniendo fin a una expansión de cinco años que incluyó una serie de costosas adquisiciones, dijo este lunes el presidente ejecutivo de la compañía.

El cambio de dirección está siendo conducido por el nuevo presidente ejecutivo de JBS, Wesley Batista, de 40 años, quien sucedió a su hermano menor Joesley en febrero, cuando algunos inversores comenzaban a inquietarse, preguntándose si la compañía había crecido mucho y demasiado rápido.

Batista dijo en el marco del Foro de Reuters sobre Inversiones en América Latina en Sao Paulo que JBS, que hace sólo una década era un frigorífico poco conocido en el Brasil rural, había alcanzado una masa crítica y estaba entrando en una nueva fase.

"Ahora es el momento para que JBS comience a cosechar lo que ha sembrado", dijo, y agregó que los altos costos de integrar las adquisiciones habían terminado y que la compañía está bien posicionada para aprovechar una recuperación económica mundial.

En una rara entrevista, Batista defendió la serie de compras realizada por la compañía en años recientes, calificando las adquisiciones como "oportunidades fantásticas" que dieron a JBS un gran punto de entrada a Estados Unidos, el mercado de carnes más importante del mundo.

Después de más de 14 grandes adquisiciones en los últimos seis años -incluyendo a sus rivales estadounidenses Swift, Smithfield Beef, Pilgrim's Pride y al frigorífico local Bertin-, JBS ha alcanzado ahora el tamaño que permite la eficiencia de escala, sostuvo.

Una forma en que JBS aumentará las ganancias es enviando parte de su deuda de 11.500 millones de reales (US$6.900 millones) que ahora están mayormente en los libros de la firma brasileña a la división estadounidense, para crear ahí un beneficio tributario a través de la amortización.

Batista también dijo que la compañía gastó de 400 millones a 500 millones de reales (US$240,8 millones a US$301 millones) en el 2010 para integrar las nuevas adquisiciones.

Si bien seguirá "realizando ajustes", dichos costos estarán más en el rango de 10 millones de reales (US$6 millones).

Batista tiene una dura tarea por delante. Con ingresos anuales de más de US$33.000 millones, la semana pasada JBS reportó una pérdida neta de US$325 millones en el cuarto trimestre debido principalmente a los costos por integrar a Pilgrim's Pride y Bertin y de posponer una oferta de acciones en Estados Unidos.

La compañía abandonó recientemente una sociedad con la italiana Cremonini y lucha con plantas que pierden dinero en Argentina, que se han visto afectadas por límites de precios impuestos por el gobierno y barreras a las exportaciones.

Previamente este año, JBS también fracasó a la hora de ganar una guerra de ofertas por SaraLee, una de las joyas de la corona del mercado de alimentos de Estados Unidos.

Pese a estar concentrado en poner su casa en orden, Batista dijo que JBS no volverá su espalda ante una buena oportunidad de otra adquisición.

Mercado estadounidense. Este lunes, JBS sacrifica a millones de animales al año y cerca de 70% de sus ingresos provienen de operaciones estadounidenses. Batista ve la presencia de JBS en el mercado estadounidense como esencial para ser una compañía procesadora de carnes mundial.

Aunque JBS tuvo que retrasar sus planes para realizar una Oferta Pública Inicial (OPI) de acciones dos veces el año pasado y finalmente suspendió la OPI, Batista dijo que la compañía retomaría esos planes pronto en la medida en que mejoren las condiciones del mercado.

El ejecutivo espera que la economía estadounidense vuelva a crecer más robustamente que el consenso actual y ve potencial para que el país se vuelva más competitivo a nivel mundial.

"Con el tamaño del déficit, el dólar va a seguir debilitándose durante un largo tiempo. No es algo temporal", dijo Batista.

"En 10 a 20 años, Estados Unidos volverá a competir con los mercados emergentes en la producción de materias primas, en todas las áreas", declaró.

Si bien el alza de precios del maíz debería seguir afectando los márgenes de la producción avícola en Pilgrim's Pride, que JBS compró cuando la firma estadounidense estaba en bancarrota en el 2009, Batista está optimista sobre la nueva agilidad que la compañía le dio a JBS, que históricamente había sido una empresa de carne bovina.