Rio de Janeiro. El grupo industrial brasileño EBX negocia con petroleras chinas la construcción de una refinería en Brasil, dijo el lunes su dueño, el multimillonario Eike Batista.

"Como saben, los chinos están comprando reservas de recursos naturales que aún están en el suelo; tienen dólares, pero están cortos de recursos", dijo Batista en el Foro de Reuters sobre Inversión en América Latina. "¿Así es que quieren mi petróleo? Tienen que refinar parte de él aquí. Pueden tomar un porcentaje para sus propias refinerías y refinar un porcentaje aquí", agregó.

El excéntrico ex corredor de lanchas a motor, quien este año subió al octavo puesto en la lista de Forbes de las personas más ricas del mundo, prometió usar su fortuna de US$27.000 millones para construir infraestructura en una de las economías de más rápido crecimiento.

Batista no quiso ofrecer detalles sobre el tamaño de la instalación, pero reveló que estaría localizada en el puerto de Acu que construye su grupo en el estado de Río de Janeiro. El proyecto incluye una fundición de acero cuyo 70% está previsto que quede en manos del gigante de acero chino Wuhan Iron and Steel.

Cuando se le consultó cuáles compañías primarias de petróleo chino estaba en conversaciones, respondió: "Todas ellas".

La refinería procesará crudo producido por OGX, que está explorando principalmente en aguas superficiales costa afuera de Río de Janeiro.

Batista, quien dice que el 90% de su capital está invertido en Brasil, dice que el puerto de Acu puede ayudar a impulsar el uso del transporte marítimo como una alternativa a los caros costos de mantenimiento de las rutas en esa amplia nación. La pobre infraestructura en transportes es un gran obstáculo para la economía brasileña, la que algunos economistas esperan que crezca hasta 7% este año.

"Aunque Estados Unidos esta usando los trenes para reemplazar a los camiones, Brasil puede cambiar los camiones por los botes a lo largo de su costa, esa es una revolución logística", dijo Batista, de 53 años y que trabajo como vendedor de seguros puerta a puerta en la década de 1970 para mantenerse mientras estudiaba ingeniería en Alemania.

"Brasil es un país donde el 80% de la población vive dentro de 200 millas de la costa, necesita usar esa autopista de agua, que es gratis. Las industrias de Brasil necesitan estar en la costa", sostuvo.

Batista habló en un una modesta sala de conferencias con vista a la montaña Pan de Azucar de Rio de Janeiro, Batista insistió en que será necesaria infraestructura para el rápido crecimiento de Brasil, que contrasta con la lenta salida de Estados Unidos de la crisis financiera.

"Hay una demanda contenida extraordinaria en este país, con crédito disponible y baja demanda, no hay manera de ver esto sin ver diez años de crecimiento continuo", añadió.

Divdendo de OGX. Batista sostuvo que OGX, parte del grupo EBX, podría pagar su primer dividendo en los próximos meses con el dinero que genere la planeada venta de entre el 20% y el 25% de algunos de sus bloques de crudo costa afuera.

Esas ventas podrían permitirle pagar dividendos más parecidos a los que pagó la subsidiaria minera de EBX, MMX, después de la venta en el 2008 de una operación de mineral de hierro a Anglo American por US$5.000 millones. "Lo mismo podría ocurrir con OGX", dijo.

La empresa anunció en los últimos meses una serie de descubrimientos en la cuenca Campos de la costa de Rio de Janeiro, pero aún está en una fase de exploración y la primera producción se espera para dentro de un año. "La producción de petróleo en aguas profundas cuesta ocho dólares por barril, es altamente rentable", dijo.

El empresario dijo que OGX tiene prevista una inversión de US$200 millones para los bloques de crudo que se subastarán en Colombia en junio.

Batista describió sus proyectos como "audaces", pero sin embargo dijo que no es un tomador de riesgos imprudente.

"Los riesgos están muy calculados", dijo. "Aunque la tasa de éxito costa afuera en todo el mundo es del 17%, en Brasil, con el conocimiento correcto se puede tener una tasa de éxito del 50%", dijo.

Batista no quiso decir si apunta a ser la persona más rica del mundo, pero dijo que esa como corredor de lanchas supo que es mejor el primer puesto que el tercero. Pero algunos riesgos ya no existen, incluidas las carreras de lanchas. "No puedo correr más porque la aseguradora no puede cubrirme", dijo.