Cuando culminó el rodaje de Aguirre, La Ira de Dios, José Koechlin, coproductor de la película, terminó de decidirse por incursionar en el negocio hotelero en la selva. Su idea era identificar un sitio en la jungla, cerca del Cusco, para abrir un albergue. Tres años después, en 1975, Koechlin inició la primera operación de su empresa hotelera Inkaterra abriendo un albergue cerca de Puerto Maldonado, el cual años después fue considerado por la Latin American Travel Asociation UK como el mejor en toda la cuenca amazónica. Hoy Inkaterra es una cadena con cinco hoteles en operación en el sur del Perú. Allí los turistas disfrutan del contacto con la naturaleza practicando el denominado bird watching, y pueden visitar la mayor colección de orquídeas en el Machu Picchu Pueblo Hotel, donde un paquete cuatro días/tres noches puede costar US$1.811.

El quinto hotel, denominado Hacienda Concepción By Inkaterra, ubicado en Puerto Maldonado, fue estrenado en 2011 con la visita y el hospedaje del legendario cantante Mick Jagger. La inversión superó los US$2 millones. Para este 2012, empezará a operar Hacienda Urubamba (Cusco), su sexto hotel, con una inversión de US$3 millones.

Con el sur copado, Inkaterra ahora busca posicionarse en el norte del país. El punto estratégico es Cabo Blanco, en la calurosa Piura, donde ya se iniciaron los trabajos de habilitación urbana para construir su sétimo hotel. Además de ofrecer un hotel de lujo a los amantes del mar, buscan rescatar la pesca de merlín, dice Koechlin, fundador de Inkaterra. “El récord mundial de pesca del merlín más grande está en Cabo Blanco”. Al igual que con el resto de sus operaciones, Inkaterra elaborará inventarios de especies y capacitará a la población local para que se integre y cuenten con una actividad económica nueva y permanente.

Inkaterra continuará su expansión durante el 2012, con dos nuevos proyectos: una nueva locación y una ampliación (guardados bajo siete llaves), que sin duda seguirán esta senda de crecimiento del negocio, combinada con desarrollo sostenible.

César Cáceres, director del Programa de Administración de Empresas de la Universidad de Piura, afirma que la incursión de Inkaterra en el norte del Perú tiene mucho futuro, ya que con esta se logrará desarrollar un tipo de turismo que hasta hoy no se ha dado en esa zona del país. “Se trata de un turismo enmarcado en el desarrollo sostenible”, dice.

A la par del negocio hotelero, Inkaterra trabaja en investigación científica. Ello le valió reconocimientos como el de la revista de American Express, Travel & Leasure, que le otorgó el premio Global Vision Award por manejo ambiental. “Inkaterra ha recibido diversos premios por su estrategia de responsabilidad social, su desarrollo sostenible, y de hecho es una diferenciación en el rubro. Es un pionero porque desde los años 70 está inmerso en el tema”, dice Emilio García, catedrático de Estrategia Empresarial de la Universidad del Pacífico.

Inkaterra continuará su expansión durante el 2012, con dos nuevos proyectos: una nueva locación y una ampliación (guardados bajo siete llaves), que sin duda seguirán esta senda de crecimiento del negocio, combinada con desarrollo sostenible.