El área de praderas artificiales permanentes y la de campo mejorado sigue descendiendo, según División Contralor de Semovientes (Dicose), lo que confirmaría “cierto temor a inversiones de mayor duración en el sector”, dijo el consultor Juan Peyrou.

El profesional añadió que ese temor es en respuesta a algún factor que “está desestabilizando al ganadero y le impide competir a pleno con otros sectores”.

La caída del área mejorada total acumula unos ocho años. “Llama la atención que se invierta cada vez menos en una variable clave para medir el avance tecnológico” y, sobre todo, que suceda “con muy buenos precios internacionales, con un agro que ha venido creciendo en forma bastante importante, con la ganadería casi sin ninguna restricción sanitaria, con todos los mercados abiertos, con perspectivas muy buenas por lo menos por cuatro o cinco años”, detalló.

El área de praderas no crece desde 1998/99 “y lo más grave es que caen las praderas convencionales, con un efecto de compensación relativo, con cultivos forrajeros anuales, de alta producción, pero que son prácticamente un gasto y no una inversión”, indicó.

“Puede ser expresión de lo que está pasando con la sustitución de la pradera convencional de leguminosas y gramíneas por cultivos forrajeros anuales suplementando el ganado con grano de sorgo o silo de grano húmedo de sorgo”, explicó el consultor.

Peyrou destacó que llama la atención que el sector deje de realizar inversiones más pesadas. La pradera vale US$350/ha y un raigrás US$140 o US$180.

“¿Por qué el ganadero apuesta más a un cultivo que dura apenas un año y cuesta US$180 y no a una pradera que dura cuatro años y cuesta apenas el doble?”, preguntó, agregando que “eso nos hace pensar que hay cierta percepción de inestabilidad que al ganadero no le permite invertir en cosas de largo plazo”.

En consonancia, expresó, está la escasa o nula inversión en vientres. El país no crece desde hace ocho años en el stock vacuno entorado.

“Habíamos llegado a 4,2 millones y estamos por debajo de los 4 millones. Se habla de algún año con sequía, pero llevamos ocho o nueve años de caída o estancamiento. El ganadero no está invirtiendo en un escenario favorable”, afirmó.

“Cierto es que la agricultura le disputó y le quitó los suelos de mejor calidad, los suelos que probablemente tuvieran el mayor porcentaje de praderas de alta duración, eso también está jugando, aunque los precios de los granos de la carne y de los granos no han evolucionado en forma muy distinta y yo me animaría a decir que tienen mejor perspectiva hoy la carne que los granos medido a largo plazo y a juzgar por lo que dicen el USDA o el Banco Mundial”, concluyó.