Caracas. Que el café sea uno de los productos venezolanos que se consiguen en los comercios de la zona fronteriza con Colombia no es algo que extrañe a nadie. Ni es extraño -ni nuevo- que hacia el vecino país se desvíe cierta cantidad de café verde.

Pero lo que sí causa al menos sorpresa es que en medio de una caída vertiginosa de la producción nacional que obligará a importar cerca de 50% de la demanda local, hacia el vecino país se desvíen cerca de 10.000 toneladas de café al año, bien sea por vías legales o por los "caminos verdes".

También ha causado cierto revuelo que el café venezolano sea procesado y exportado en suelo neogranadino como si de granos propios se tratara, una situación complicada para una nación reconocida mundialmente por la calidad de un producto con denominación de origen protegido.

Razones y versiones. Son varias las versiones que existen sobre la llegada del café a Colombia.Mientras unos sostienen que proviene de Centroamérica, otros afirman con total certeza que llega de Venezuela.

Y para muestra están los botones: ConCafé y Café San Gregorio son algunas de las marcas venezolanas que se consiguen en los anaqueles cucuteños, junto a marcas brasileñas que, según trilladores y comerciantes organizados, llega a través de Venezuela.

El agravante es que estas y otras marcas son ofrecidas en los supermercados populares de Norte de Santander a precios 50% por debajo del costo de productos colombianos, lo que tiene en jaque a la industria local.