Al cierre del 2015, Petróleos Mexicanos (Pemex) comercializó únicamente 60,2% de la demanda nacional de gasolinas y diésel mediante combustibles bajos en azufre, cuando desde el 2009 debió haber logrado 100%, según se estableció en la Norma 086 publicada en el 2006. Lo anterior, a pesar de que en la última década, la mezcla mexicana superó US$90 por barril al menos en cinco ejercicios consecutivos, sin que estos ingresos se invirtieran en mejorar la calidad de los combustibles.

El año pasado, Pemex distribuyó un total de 1.178 millones de barriles diarios de gasolinas y diésel en el país y, conforme a los indicadores anuales de la empresa, únicamente 713.000 barriles correspondieron a combustibles bajos en azufre, incluyendo los productos de importación, que en el caso de las gasolinas fue de 51% del total y en el del diésel de 27% de la demanda.

Pero si sólo se considera la producción de gasolinas y diésel de Pemex catalogada como de ultrabajo azufre (UBA), junto con la elaboración de gasolinas Premium de bajo octanaje, la proporción fue de apenas 16% de la demanda total del país, con una elaboración de este tipo de combustibles de Pemex de apenas 188.257 barriles diarios en promedio.

La obligatoriedad de distribuir combustibles bajos en azufre para Pemex se planteó en el 2006 con la NOM 086, de especificaciones de los combustibles expedida por la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales. En ella se especificó un máximo de entre 30 y 80 partes por millón de azufre por cada partícula de combustible —80 partes para flotillas autorizadas—; el año pasado, la Comisión Reguladora de Energía (CRE) emitió una norma emergente para regular la calidad de los combustibles, que contiene las mismas especificaciones pero amplía el marco de obligatoriedad hacia terceros, rumbo a la apertura del mercado. Pemex cumple hoy en día con los parámetros máximos de contenido de azufre en el país, con 30 partes por millón, según la dirección de Transformación Industrial de la empresa, pero no distribuye estas gasolinas en todo el país sino sólo en áreas metropolitanas.

Sin embargo, de acuerdo con el Instituto Mexicano para la Competitividad (Imco), incluso si se cumpliera 100% de la distribución mediante combustibles bajos en azufre, estos parámetros son más laxos que en otras latitudes, ya que en Europa y Estados Unidos el máximo de azufre oscila entre 10 y 15 partes por millón.

Sólo en tres refinerías. La producción de gasolina Magna Ultrabajo Azufre de Pemex inició en enero del 2009, tres años después de la emisión de la NOM, únicamente en tres de las seis refinerías: Cadereyta, con 14.600 barriles diarios, Salamanca, con 19.400 barriles diarios, y Tula, con 47.700 barriles diarios, para obtener un total anual de 81.787 barriles por día al cierre de ese año, en contraste con 445.782 barriles diarios que produjo Pemex ese año. Al cierre del año pasado, la producción de gasolina Magna UBA se incrementó en 31% en comparación con el 2009.

Ese año, también arrancó la producción de diésel ultrabajo azufre únicamente en los mismos tres centros productores, donde se elaboraron 44.527 barriles diarios en promedio de este combustible, en contraste con los 336.997 barriles por día que elaboró la estatal ese año. En comparación con el 2009, la estatal ha incrementado en 86% la producción de estos combustibles al cierre del 2015.

[[wysiwyg_imageupload:6894:]]