Londres. El desastre del Golfo de México y su impacto en el gigante energético británico BP estuvo el sábado en la agenda de la primera reunión cara a cara del presidente de Estados Unidos, Barack Obama, y el primer ministro británico, David Cameron.

Gran Bretaña destacó a Estados Unidos que es del interés de ambos países que la firma BP tenga un futuro sólido, pese a los costos de limpieza tras el derrame, dijo a Reuters el domingo el ministro de Finanzas británico, George Osborne.

Y agregó que en la cita, donde él también estuvo presente, ambos funcionarios discutieron los costos que la petrolera tendrá que asumir por el desastre.

Las acciones de BP, que cuenta con la inversión de muchos fondos de pensión británicos, han caído fuertemente desde que comenzó la crisis del derrame y el viernes perdieron otro 6% hasta un mínimo de 14 años.

Los inversores están preocupados sobre los posibles costos para BP, que incluyen US$20.000 millones a un fondo de compensación creado bajo intensa presión política de Estados Unidos, pero que no están limitados a esa cifra. BP dijo que ha pagado US$2.350 millones hasta el momento en la limpieza y los costos de compensación por el derrame.

Obama ha criticado duramente a la compañía, aún cuando su aprobación en los sondeos ha caído debido a la percepción de que su manejo de la crisis ha sido lento.

"Entendemos, primero que nada, el grave impacto medioambiental del derrame de petróleo, que por supuesto BP tiene la obligación de detener el crudo que fluye en el Golfo (de México) y también reparar el daño medioambiental y pagar cualquier compensación legítima", explicó Osborne.

Cameron y Obama "acordaron que no se gana nada al dañar a BP", dijo el funcionario británico."Destacamos que BP es una empresa global importante. Tiene muchos inversionistas en Estados Unidos, es la mayor firma energética en Estados Unidos y es del interés de ambos que BP tenga un futuro sólido", aseveró.