De acuerdo con el presidente de  la Asociación Mexicana de Energía Eólica(Amdee), Leopoldo Rodríguez Olivé, si el actual impulso al sector continúa, entre 2020 y 2022 México podría alcanzar los 12.000 megawatts de capacidad instalada, triplicando la capacidad que tiene el país hoy en día.

La Visión 2030 de la Amdee que será entregada a los candidatos a la presidencia de la República, las plataformas de los partidos políticos deben priorizar las energías limpias en sus propuestas de campaña ante la inminente necesidad de ser un país sustentable, de mitigar el Cambio Climático y de ser competitivo en el contexto internacional, aseguraron en el marco de los festejos del Día Mundial del Viento.

“México tiene una vocación eólica natural, la fuerza del viento nos ha llevado a estar en lugar 18 a nivel global y en segundo en América Latina. Tan sólo en una década, logramos instalar más de 4.000 megawatts que han contribuido a un desarrollo sustentable del país y a garantizar su seguridad energética”, destacó el presidente de la Amdee. 

Hasta el momento se han desarrollado tres subastas eléctricas exitosas que representan inversiones por casi US$9.000 millones y 7.451 megawatts de nueva capacidad de generación, la gran mayoría eólica y solar.

Las proyecciones de la Sener indican que de 2018 a 2032, alrededor del 55% de las nuevas inversiones en el sector eléctrico se dedicarán a nuevas centrales limpias. Al menos 22% corresponderá a la tecnología eólica.

Esto equivale al 10% de la capacidad de generación eléctrica actual y se prevé que significará un importante crecimiento económico para el país, con un impacto estimado de 167.000 millones de pesos del PIB (1,1%) y otros 31.000 millones de pesos asociados a la renta de terrenos y desarrollo de infraestructura de transmisión.

Las proyecciones de la Sener indican que de 2018 a 2032, alrededor del 55% de las nuevas inversiones en el sector eléctrico se dedicarán a nuevas centrales limpias. Al menos 22% corresponderá a la tecnología eólica.

Retos. Sin embargo, la urgente necesidad de ampliación de las redes de transmisión y otros factores como las posibilidades de financiamiento para proyectos que permitan abaratar la energía mediante económicas de escala, además de que actualmente hay por lo menos tres proyectos de la primera subasta retrasados por el proceso de consulta a pueblos indígenas, son retos que se deberán enfrentar en el corto plazo, consideró Leopoldo Rodríguez.