Pese a que Petróleos de Venezuela (Pdvsa) insiste en que el suministro de combustible es completamente normal, así como que los inventarios están al tope, los usuarios han informado sobre inconvenientes y, además, empresas del sector señalan que en las dos últimas semanas se han presentado fallas en el despacho de gasolina, fundamentalmente en la región capital y en algunas zonas del interior del país.

Rómulo Arreaza, presidente de Metrogas, organismo que agrupa a los dueños de las estaciones de servicio de la Gran Caracas, aseguró que el problema no ha sido de gravedad, pero que en efecto ha habido cierto nivel de desabastecimiento, principalmente de la gasolina de 95 octanos, que es la que más se consume.

Arreaza comenta que este no es el único factor que ha incidido, sino que también las malas condiciones de las vías como consecuencia de las lluvias, el retraso en la llegada de los tanqueros a los llenaderos y la reciente absorción de las empresas de transporte de gasolina de Caracas por parte de Pdvsa.

Sobre este último factor el dirigente gremial advirtió que sólo conoce la situación macro, por lo que no está al tanto de qué pudo haber movido a la corporación petrolera a decidir ocupar estas empresas.

Por su parte, representantes de estas pequeñas compañías que distribuían gasolina no quisieron dar detalles de la situación, prefirieron guardar silencio.

Como se recordará, el Ministerio de Energía y Petróleo en septiembre de 2008 promulgó la Ley Orgánica de Reordenamiento del Mercado Interno de los Combustibles, en la que Pdvsa se reserva las actividades de transporte terrestre, acuático y de cabotaje de combustibles líquidos. Después de ello creó la Empresa de Transporte Nacional y absorbió las empresas privadas del rubro, y delegó en cooperativas una parte de la actividad.

Gasolina preferida. Los bajísimos precios con los que se expende la gasolina en el país provocan distorsiones que se han tornado estructurales. Por ejemplo, la imposibilidad de hacer migrar a los consumidores al uso del Gas Natural Vehicular y al consumo de gasolina de 91 octanos.

Cuando se decidió la eliminación de la gasolina de 87 octanos, en septiembre de 2002, se previó que eso ocurriría. Se dejaría la de 95 octanos para aquellos con mayor poder adquisitivo o, en su defecto, para la exportación. Sin embargo, no fue así.

El diferencial de precios en el país atenta en contra de esta posibilidad, que sí funciona de manera efectiva en otras naciones del mundo. Pero ello implicaría un necesario aumento en el precio.

Los empresarios de las estaciones de servicio señalan que se ha invertido la venta. En lugar de salir en mayor proporción la más económica (91 octanos), 70% de lo que se expide es de la más costosa (95 octanos).

La situación, según el sector, genera problemas en los despachos, pues deben coordinar mayores entregas de gasolina de 95 octanos, a través de un canal de distribución escaso, obsoleto y con compromisos previos. "Esta es una de las razones por las que muchas veces el consumidor final no encuentra gasolina de 95 en las bombas", comenta un empresario del sector.

Dada la situación actual, Rómulo Arreaza sostiene que la situación se ha complicado aun más en estos días, por lo que ha habido mayor preocupación por parte de los consumidores.

Sin embargo, comenta que el un problema no es por la producción de combustible, sino por los canales de distribución, que -según han sido informados- estará completamente resuelto para finales de la semana.

Los empresarios de la estaciones señalan que el nerviosismo de la gente complica las cosas. Llenar el tanque por asegurarse antes de lo que se tenía previsto es lo que genera el desabastecimiento ficticio.

Como una vía para solucionar la distorsión provocada por los precios de la gasolina, los empresarios preparan una propuesta que presentarán al Ministerio de Energía y Petróleo.

La idea, comenta Arreaza, es proponer la venta de una gasolina única, o sólo la de 91 octanos o una intermedia entre la de 91 y 95, dado que en teoría 90% de los vehículos está en capacidad de utilizar la de 91 octanos.

Comentó que así se aumentarían las exportaciones de productos de mayor valor y daría mayor autonomía a las estaciones de servicio.