"Lo preocupante es que no existen muchas alternativas que permitan visualizar a corto plazo una solución”. La frase que denota preocupación es del vicepresidente del Centro de Armadores Fluviales y Marítimos (Cafym) de Paraguay, Juan Carlos Muñoz, quien observa que la decisión de Argentina, de revocar el permiso de amarre a la terminal La Paloma que utiliza el puerto de Nueva Palmira, pone en peligro la salida de la producción paraguaya y a su vez al crecimiento de su país.

El empresario indicó que esta posibilidad era algo que se debió prever y que Uruguay, por el que seguirán apostando, debe reforzar la infraestructura portuaria para que no vuelva a ocurrir uno de estos eventos. Desde la Administración Nacional de Puertos (ANP), aseguraron que la medida argentina, que lleva una semana, aún no generó serios percances.

Uruguay tiene “una vocación de prestador de servicio muy amplia” pero debe “acelerar” los tiempos, y mejorar en gestión, para concretar proyectos logísticos, dijo Muñoz a El Observador. Este operador agregó que, en ocasión de una reciente visita a Asunción del canciller uruguayo Luis Almagro, se recordó que se habla de la construcción de amarres en la costa uruguaya desde 2006 y que hubieran evitado los últimos dolores de cabeza.

“Saqué un acta de marzo de 2006 donde se tocó ese tema y nos comprometimos todos a trabajar. Hubo una gestión demorada o una falta de gestión”, señaló.

“Hemos manifestado, en varias oportunidades, a las autoridades uruguayas que era evidente adoptar medidas que pudieran prever lo que ha ocurrido. Sin ánimo de entrometerme en asuntos bilaterales” entre Argentina y Uruguay, “pero mirándolo desde acá se veía que la situación no era la mejor”, añadió Muñoz.

Con la situación actual, la logística gana en complejidad y –si bien puede ocurrir que Argentina deseara recuperar la carga paraguaya– el problema es que no habrá lugar para transbordar los granos guaraníes en los puertos argentinos.

El dos de Cafym dijo que los precios de operativa en Uruguay son más elevados que en Argentina, pero en los puertos uruguayos tienen asegurado “estabilidad” para realizar su actividad y prefieren priorizar esta variable.

Como nación sin salida al mar, Paraguay utiliza el río Paraná para “bajar” su producción y transbordar a los grandes buques en el río de la Plata. Esa carga, especialmente de granos, representa para Nueva Palmira más del 40% de su actividad portuaria.

En 2013 pasaron unos cuatro millones de toneladas de soja por la terminal palmirense. La medida del gobierno argentino -de quitarle el permiso de amarre a la terminal que se utiliza para descargar en Nueva Palmira- arriba en el inicio de una zafra sojera que finalizará, seguramente, con números récord, según los operadores.

El presidente de la ANP, Alberto Díaz, indicó a El Observador que hasta el momento, pese a que la medida argentina obligó a rearmar la forma de trabajo en Nueva Palmira, no se han registrado inconvenientes y demoras. El jerarca explicó que se asignan los lugares de las barcazas en parte del muelle del puerto palmirense, en Punta Arenales y en los amarraderos de la ANP.

“Pedimos, desde que comenzó la medida, que nos avisen si hay convoyes en espera, que si hay alguien que pide lugar y no tiene. Y no ha pasado. El sistema está funcionando con lo que hay, todavía no tenemos ningún percance y no se dio que alguien protestara”, comentó Díaz. Añadió que en caso de no haber lugar en esos tres lugares, la idea es ofrecer el transbordo en Fray Bentos.

El puerto ubicado en el departamento de Colonia, operado por la ANP y los privados Corporación Navíos y Ontur, mueve por año unas 11 millones de toneladas de granos. Por mes, arriban unas 200 barcazas provenientes de Paraguay; el amarradero ubicado en la terminal La Paloma (Argentina), que era administrada por la agencia marítima River Maritime, tiene capacidad para 100 barcazas.

“Es una situación bastante preocupante. En un año de crecimiento activo de Paraguay en cargas de granel y también con un desarrollo acelerado de la producción de hierro de la zona de Corumbá, se necesita de puertos de transbordos en el Río de Plata, y en particular, necesitamos de Nueva Palmira”, aseveró Muñoz. El vicepresidente del Cafym, que integra a 49 empresas de armadores paraguayos, no visualiza demasiadas alternativas a corto plazo, más allá de la insistencia por sumar una infraestructura que ha colapsado por el incremento de la producción.