Uno de cada cinco automóviles en Argentina funciona con gas natural comprimido (GNC). Eso, porque el 21% del parque automotriz argentino funciona con dicha energía, que suma un total de 1.842.124 unidades dentro de los 8,5 millones de vehículos existentes en ese mercado.

Así, en mayo de 2010, el Ente Nacional Regulador del Gas (Enargas) registró la transformación de 9028 unidades de nafta a gas, sobre un total de 5184 en igual mes de 2009. En términos porcentuales, la cifra actual resultó un 74% superior en la comparación interanual y fue un 40% superior al promedio de 2009.

¿Cómo se explica este creciente uso del GNC en los autos de ese país?
"El alza de las conversiones a GNC se debe principalmente al aumento en la brecha del precio del gas en relación con los combustibles líquidos", dijo a La Nación Fausto Maranca, presidente de la Cámara Argentina de GNC.

Según el cálculo de la entidad, el ahorro para el usuario de este combustible alcanza al 73%, en un paquete que incluye desde la comparación entre el precio del metro cúbico y el litro de nafta y su rendimiento hasta la frecuencia en los cambios de filtros, aceite y bujías.

Así, mientras el metro cúbico de GNC se vende a $ 1,20 pesos y se consigue hasta por $ 1,50 pesos en algunos lugares del interior del país (menos de US$0,25) la nafta bordea los 4 pesos (US$1).

Aunque una posible complicación para los usuarios de GNC puede recaer en los cortes de suministro que el Gobierno suele aplicar a quienes tiene contratos "interrumpibles" de aprovisionamiento.

Desde la cámara de GNC aseguran, sin embargo, que las 1860 bocas de expendio existentes tienen "una provisión asegurada de un mínimo de 5000 m3 al día", lo que "asegura el abastecimiento normal del parque automotor GNC, incluso en el período invernal".