Pese a que las empresas cementeras aumentaron su producción en más de 200.000 toneladas (15%), entre julio y agosto, la demanda por el insumo todavía no es cubierta. Las constructoras que ejecutan obras ediles se han visto obligadas a hacer filas para adquirir el producto.

Datos del Instituto Boliviano del Cemento y el Hormigón (IBCH) dan cuenta de que a julio de este año, la producción nacional de cemento llegó a 1.323.282 toneladas métricas. Un mes después, en agosto, la cifra se incrementó a 1.524.418 toneladas.

El fenómeno se registró con mayor fuerza en las plantas Warnes (Santa Cruz) y Emisa (Oruro), las dos de propiedad de la Sociedad Boliviana de Cemento (Soboce). La producción de ambas creció en 16%.
Sin embargo, la provisión del producto aún no ha retornado a la normalidad. La sobredemanda ha obligado a que incluso las compañías constructoras que realizan obras públicas en la urbe paceña realicen filas para abastecerse del insumo.

“Sabemos, por los fiscales de obra y los supervisores que están trabajando actualmente, que la provisión (de cemento) ya se ha visto afectada.

Las empresas han tenido que comenzar a hacer largas filas en los puntos de distribución”, informó a La Razón el secretario Ejecutivo de la Alcaldía de La Paz, Luis Lugones Mansilla. La autoridad precisó que se trata de las compañías MEGAL, PERT, ALTO Y SEPA. Las mismas ejecutan proyectos como el embovedado del río Choqueyapu y la construcción del nuevo Mercado Camacho. Soboce indicó el martes que sus agencias de venta efectúan un racionamiento en la comercialización del cemento para que éste pueda llegar a un mayor número de clientes.

Aunque al momento la ejecución de las obras municipales “es normal”, Lugones señaló que —de continuar la escasez de cemento— “por supuesto vamos a tener problemas”.

“No son sólo las obras del gobierno municipal las que se proveen del insumo, puedo mencionar simplemente, como ejemplo, que hay una demanda de construcción en todo lo que es la zona Sur; sabemos que hay más de 20 edificios que se están construyendo en este momento, entonces habrá una pelea por este material”, aseguró el funcionario edil.

Privados. Este medio realizó un recorrido por tres de las construcciones que se levantan al sur de la ciudad. “Tenemos cemento, la máquina mezcladora nos trae lo necesario”, dijo uno de los obreros que trabaja en la edificación de un edificio situado entre la Av. Ballivián y la calle 22 del barrio de Calacoto.

En una obra similar, que se edifica sobre la calle 21 de la misma zona, existe el cemento suficiente. “La anterior semana no había, pero ayer (por el martes) nos trajeron”, relató un trabajador de la obra.

A dos cuadras del lugar, se construye el edificio Larrea Sur. David Aguirre, responsable del proyecto, indicó que se recibe 100 bolsas de cemento cada 15 días y que dicha cantidad es suficiente para ejecutar con normalidad la “obra fina”, consistente en contrapisos y fachadas.
A decir de Aguirre, no se solicitará más cemento “para no entrar en la especulación” y porque el producto solamente puede almacenarse un período máximo de tres meses antes de malograrse.

Estudios. El director de la agencia gubernamental Insumos Bolivia, Óscar Sandy, señaló que “se está haciendo el análisis de costos respectivo para ver la viabilidad técnica y económica para la importación de cemento”.

Previsión. En ese sentido, añadió, el Gobierno considera la posibilidad de internar un volumen aproximado de 10.000 toneladas mensuales del producto, provenientes del Perú. Sandy subrayó que primero hay que analizar el tema logístico y de precio para la adquisición del producto.

Costo de la bolsa. Soboce comercializa la bolsa de cemento (con 50 kilos) a 50 bolivianos (US$6,9) y 52 bolivianos en La Paz y El Alto. La compañía recomienda a la población no pagar más por el producto para evitar la especulación. Según un comunicado de la empresa, en ambas ciudades, se comercializa la marca de cemento Viacha en sus dos tipos: IP30 (a 50 bolivianos) e IP40 (a 52 bolivianos).

En Oruro, los precios oficiales de la marca Emisa están entre 49 bolivianos y 51 bolivianos; mientras que en Cochabamba ese producto se comercializa a 52,50 y 55 bolivianos.

El costo del producto en Santa Cruz, provisto por la planta Warnes, fluctúa entre 50,50 bolivianos y 52,50 bolivianos. La misma fábrica expende el insumo a 57 y 61 bolivianos en la ciudad de Trinidad (Beni).

En la capital de Tarija, Soboce comercializa el insumo a 49,50 bolivianos y 51,50 bolivianos. Para los municipios tarijeños de Yacuiba, Villamontes y Bermejo los precios oficiales son de 50 y 52 bolivianos.

“Estos precios oficiales rigen desde enero del 2009 y no han sido modificados desde entonces, consecuentemente cualquier incremento en el precio de venta final al consumidor a nivel de intermediarios (ferreterías y/o comercializadores de cemento) constituye una elevación ficticia del precio del cemento, fruto de la especulación”, se lee en el comunicado.

En un operativo realizado por el gobierno en la Ceja de El Alto, la Fiscalía detuvo a Lidia Ramos por vender cemento con un sobreprecio de hasta 15 bolivianos por bolsa y con un peso menor al estipulado, incurriendo en el delito del agio, según la agencia ANF. Se allanaron centros de comercialización en la zona 12 de Octubre, en los que se constató la adulteración, agio y sobreprecio.