Desde hace casi ocho años, con la crisis económica mundial, General Electric (GE) ha venido transformando su negocio, que en gran parte recaía sobre el sector financiero. Este año le vendió su división de electrodomésticos a una empresa china. De manera que hoy su enfoque está principalmente en la industria de la aviación, con la fabricación de turbinas; toda la cadena energética, con bombas, por ejemplo, y el sector salud, entre otros.

En diálogo con El Espectador, Eduardo Jaramillo, CEO de GE Colombia, aseguró que están a la espera de pautas claras por parte del Gobierno para la generación de energías renovables no convencionales y el impulso a proyectos como el metro de Bogotá y los ferrocarriles. Hacia el futuro, el reto para Jaramillo es motivar a las nuevas generaciones para que se interesen en la ciencia y el emprendimiento.

- Por la crisis de los precios del petróleo, ¿se han replanteado su participación en ese negocio?

Uno replantea los negocios todos los meses y años, sobre todo para decisiones de corto plazo. En el largo plazo hay una apuesta clara en ese sector, que seguirá creciendo. Ahora tenemos una coyuntura de precios bajos, así como tuvimos una de precios altos durante años. La apuesta sigue siendo por mayor inversión y adquisiciones si es necesario.

- ¿Qué proyectos están esperando que el Gobierno ponga en marcha para participar?

Estamos pendientes de las definiciones de la CREG (Comisión de Regulación de Energía y Gas) para que se den los incentivos necesarios en generación de renovables no convencionales, eólico y solar. Tenemos gran interés de participar y estamos en contacto con los jugadores de ese sector. Si no hay cambio en la regulación, no vamos a ver energías renovables no convencionales.

- ¿Qué tipos de cambio?

El fundamental es que se puedan generar contratos de largo plazo para que los inversionistas en no convencionales tengan claro cómo pueden participar. Por otro lado, el país tiene la ventaja de tener carbón de alta calidad y no nos podemos dar el lujo de no ver la posibilidad de generar con carbón. Ahí el tema regulatorio no es crítico, pero sí lo es que los inversionistas puedan demostrar que pueden cumplir con las normas ambientales. Sabemos que pueden y tenemos la tecnología para que lo hagan, e incluso que cumplan con los parámetros COP 21. Buscamos también que el gas que está atrapado alrededor del país, sobre todo en los Llanos, también sirva para generación eléctrica. Por último, vemos también los corredores ferroviarios, pero en la medida que no haya inversión del Estado eso no se va a dar. En ninguna parte del mundo esos proyectos funcionan sin aporte del Estado. Parte del descalabro del ferrocarril del Pacífico es que no están dadas las condiciones financieras y de operación.

- ¿Invierten localmente en investigación y desarrollo?

Tenemos seis centros de investigación en el mundo. En México hay uno importante, con cerca de 2.000 ingenieros, en Querétaro, dedicados a investigación en aviación y generación eléctrica. El otro está en Brasil, en Río, con más de US$300 millones de inversión, tanto para investigación y desarrollo de tecnología como para talento.

- ¿Cuánto invierte GE en Colombia al año?

En el mundo invertimos unos US$1.000 millones en capacitación. En América Latina, cerca de US$6 millones, y proporcionalmente se invierte en todos los países. Aparte de Brasil y México, Colombia es uno de los países más grandes de la región. Las cifras no las abrimos ni divulgamos por separado, pero es importante por su sector petrolero, su generación eléctrica y el sector médico.

- ¿Cuánto significa América Latina para el negocio de GE?

Es cerca del 8 %.

- ¿Colombia está lista para entrar en la llamada cuarta revolución industrial?

Quedé impresionado en la última reunión de la Andi, porque la discusión de los dos días, salvo cuando hablamos de la paz, estuvo enfocada en la transformación digital. La Andi armó su vicepresidencia de transformación digital. Nuestras conversaciones con los clientes giran alrededor de la transformación digital. Entienden que la mejora de la competitividad y la diferenciación están en ser más eficientes. Por ejemplo, en aviación: que el avión en vez de estar 16 horas en mantenimiento esté sólo ocho, o que si saco determinado número de mamografías al día, la calidad de la imagen sea la adecuada y le llegue al médico tratante a través de la nube, y agilizar los procesos.

- ¿Qué retos ve en esa transformación?

El país ha tenido un cambio importante en los últimos 10 años. La conexión de los municipios es una realidad. El reto es cómo crecerán las nuevas generaciones en el mundo de la ciencia, la tecnología, ingeniería, matemáticas. Desde el colegio, cómo aseguramos que nuestro modelo educativo tome a los niños desde temprano y los haga parte de tecnología, no sólo como usuarios sino como futuros emprendedores en el mundo de la tecnología.