Quito. La petrolera Chevron dijo este viernes que espera que la destitución del juez ecuatoriano, que dictó un fallo de US$18.000 millones contra la compañía por contaminación, disuada a los tribunales extranjeros de la ejecución de la condena.

Dos de los jueces ecuatorianos que participaron en la redacción de uno de los veredictos más grandes de la historia por daños ambientales en todo el mundo fueron sancionados por un caso de drogas sin relación con el juicio.

Pero Chevron espera que su salida de la corte les ayude a ganar batallas legales contra la multa en Ecuador y en Estados Unidos.

Los jueces Nicolás Zambrano y Leonardo Ordóñez fueron despedidos a finales de febrero de sus puestos en una corte local en la provincia amazónica de Sucumbíos por la liberación de un supuesto narcotraficante en un acto de "negligencia manifiesta o de un error inexcusable", dijo el organismo de control de justicia del país el jueves.

Ordóñez estuvo involucrado en el caso Chevron hasta finales de 2010, y Zambrano dictó la millonaria sentencia contra la empresa en febrero de 2011 por derramar toneladas de desechos tóxicos en la selva, lo que provocó enfermedades a los pueblos indígenas.

Chevron sostiene que los demandantes ecuatorianos influenciaron a Zambrano para fallar en contra de la empresa y está llevando a cabo una demanda por separado en los Estados Unidos contra los demandantes y sus abogados a los que acusa de fraude.

Dado que Chevron no tiene activos en Ecuador, los demandantes quieren ejecutar la sentencia fuera del miembro más pequeño de la OPEP, contra activos de la empresa en Venezuela y Panamá para cobrar daños y perjuicios.

Pero Chevron dice que dudas sobre la credibilidad de los jueces deberían hacer pensar dos veces a los tribunales internacionales.

"Cuando se les pida que apliquen este fallo fraudulento, cualquier corte en cualquier país que se rija por el mandato de la ley, seguramente tendría que considerar estos últimos hechos respecto a Zambrano, además de la montaña de evidencias que apuntan a los desmanes cometidos por los abogados de los demandantes", dijo James Craig, portavoz de Chevron.

La saga legal, que ha durado casi dos décadas, está siendo observada de cerca por la industria petrolera en busca de precedentes que podrían afectar a otros grandes reclamos contra empresas acusadas de contaminación en los países donde operan.

El caso se ha convertido en un triunfo para los activistas ambientales, que califican la decisión a favor de los demandantes como una victoria de David contra Goliat.

Los demandantes dicen que Chevron quiere enfocarse en la destitución de los jueces para desviar la atención de la evidencia en contra de Texaco, que fue adquirida por Chevron en el 2001, y que según la sentencia realizó perforación de pozos sin revestimiento adecuado en las décadas de 1970 y 1980.

"El único beneficio que Chevron puede obtener (...) es manchar la imagen del poder judicial ecuatoriano, pero desde un punto de vista jurídico esto no tendrá ninguna influencia en el caso, es sólo parte del show de Chevron", dijo Pablo Fajardo, principal abogado de los demandantes, a Reuters.

La petrolera niega las acusaciones y dice que Texaco limpió adecuadamente todos los pozos de los cuales era responsable.

Lleno de intrigas, acusaciones de corrupción y soborno, el complicado caso está librándose en tres frentes: la Corte Suprema de Ecuador donde los jueces consideran una apelación; un tribunal de Nueva York, que maneja la demanda presentada por la empresa, y en un tribunal de arbitraje internacional.