Santiago. El gobierno chileno anunció este jueves que enviará dos proyectos al Congreso que buscan unificar las líneas de transmisión eléctrica del país, con el fin de asegurar el suministro y reducir los altos costos de un debilitado sistema energético, y mitigar las críticas del empresariado.

La primera iniciativa busca crear una "carretera eléctrica pública", que facilite la operación en línea de centrales generadoras alejadas de los centros urbanos, y la segunda incluye un plan para licitar durante la primera mitad del 2013 la interconexión de las dos mayores redes eléctricas de Chile.

"No podemos permitir que nuestro país se frene por la falta de energía (...); por eso espero que estos dos proyectos de ley permitan levantar barreras y dificultades que si no las enfrentamos hoy, sin duda vamos a pagar caro esa omisión en el futuro", dijo el presidente chileno, Sebastián Piñera.

"Estamos muy conscientes del alto costo de la energía en Chile y cómo eso significa una disminución en la capacidad de competir con otras economías", advirtió.

Los esperados anuncios ocurren a sólo dos días de que la Corte Suprema rechazara la construcción de una enorme central a carbón del empresario brasileño Eike Batista y la alemana E.ON, lo que pone más presión a una ajustada oferta con una creciente demanda del mayor país productor de cobre del mundo.

La denominada carretera pública sería clave para conectar con los centros de consumo a HidroAysén, un polémico proyecto de cinco centrales hidroeléctricas en la lluviosa Patagonia chilena que ha recibido una férrea oposición de ambientalistas.

El proyecto, que prevé generar 2.750 gigavatios, es una asociación entre Endesa Chile y Colbún.

Años de poca inversión, un devastador terremoto en el 2010, sequía y la extensa longitud del país han debilitado su matriz eléctrica, en momentos en que crece el apetito de una industria minera que mira con cautela cómo sus costos podrían elevarse ante la falta de nuevos proyectos energéticos.

Para reforzar el sistema eléctrico, el Gobierno busca conectar el sistema que abastece al norte de Chile (SING), y que funciona independiente del vulnerable Sistema Interconectado Central (SIC), con el objetivo de acrecentar la oferta y facilitar el desarrollo de nuevos proyectos.

El proyecto de unión entre el SIC y el SING, separados por unos 610 kilómetros y que costaría cerca de 700 millones de dólares, será licitadp durante el primer semestre del próximo año y estaría listo durante el 2018, explicó el ministro de Energía, Jorge Bunster.

El SIC representa poco más del 73 por ciento de la capacidad instalada en el país, mientras que el SING explica en torno al 25 por ciento. El resto corresponde a regiones alejadas en la Patagonia chilena, que serían conectadas a través de la "carretera eléctrica".

"Eso va a permitir que tengamos, a través de esa interconexión, una mayor seguridad de suministro, un mejor respaldo. También aspirar a menor costo de la electricidad y potenciar el desarrollo de las energías renovables no convencionales", explicó Bunster.