Una nueva ley que regule al sector, aumentar el presupuesto destinado a las instituciones ligadas al turismo y potenciar los polos turísticos del país son los objetivos a los que apuntan representantes de la actividad para aumentar los ingresos por más de US$1.500 millones que reportó la actividad turística en Chile durante 2009.

Los principales mercados turísticos de Sudamérica durante 2009 fueron Brasil y Argentina, que recibieron 4,9 millones y 4,3 millones de visitantes, respectivamente, mientras Chile recibió 2,8 millones. Más atrás se ubicaron Perú y Colombia, con 2,1 millones y 1,4 millones, respectivamente.

Sin embargo, en términos de ingresos, dentro de la región, Chile cae al quinto puesto, tras Brasil, Argentina, Perú y Colombia, totalizando ingresos por US$1.568 millones en 2009, de acuerdo a datos de la Organización Mundial de Turismo (OMT) y el Servicio Nacional de Turismo de Chile (Sernatur).

En ese marco, Chile recibió US$450 millones menos que lo recibido por el mercado colombiano, que captó ingresos por US$2.000 millones y recibió 1,4 millones de turistas, es decir, la mitad de los visitantes que llegaron a Chile, de acuerdo a El Mercurio.

Paradoja. Representantes del sector esperan que la paradoja descrita se revierta con la entrada en pleno funcionamiento de la Ley del Turismo, contemplada para 2012. La iniciativa se proyecta que ayude a destrabar las dificultades que enfrenta el sector turístico en Chile, como la falta de promoción más fuerte del país en mercados extranjeros o la falta de coordinación entre los actores del sector.

También se espera el potenciamiento de la integración de ofertas para potenciar el turismo local. De hecho, esta semana se discutirá el presupuesto para el turismo de 2011 que llegaría a los US$ 7 millones y el cual debería duplicarse con el aporte de los privados.

Aunque los gremios desestiman que el esfuerzo conjunto les permita saltar de un 3% a un 6% de participación en el PIB en sólo cuatro años, en el mediano y largo plazo la nueva ley debería levantar el sector, más aún cuando éste es el que menos participación tiene del PIB entre los países de Sudamérica, según World Travel & Tourism Council.

La segmentación del turismo también se ve como una clave para fortalecer la actividad y sus ingresos. Un ejemplo es el enoturismo: una práctica que en Napa (EE.UU.) otorga más del 50% de la ventas de las producciones a los viñateros y que en Chile da a las más de cien viñas que lo implementan, ganancias por sobre $1.000 millones anuales (unos US$2 millones), explotando la belleza de los campos vitivinícolas mediante recorridos, catas y talleres.