Iquique. Informaciones cruzadas marcaban este domingo una huelga en la mina de cobre Collahuasi en Chile, que llegó a su día 17 con versiones opuestas sobre las operaciones de la mina, así como del número de trabajadores que abandonaron la protesta.

Esta es la mayor huelga en un mina privada desde el 2006, cuando Escondida -la más grande del mundo- permaneció detenida por 26 días, impulsando los precios del metal en el mercado global.

El sindicato acusa de "graves problemas" en la producción y operaciones de la planta, pese a que la compañía -controlada por Anglo American y Xstrata- afirma que el funcionamiento sigue apegado a un plan de contingencia, con personal de reemplazo.

"Estamos operando en forma continuada y normal en mina, plantas y puerto. Vamos a cumplir con nuestros compromisos comerciales del mes", dijo a Reuters la portavoz de la empresa, Bernardita Fernández.

El sindicato denunció en su más reciente boletín que una correa transportadora fue detenida por sobrecarga en Ujina y aún no vuelve a funcionar, así como el chancador de esa planta, que según empresa ya volvió a trabajar.

Además, explicó que unidades de stock tienen problemas por falta de camiones para movilizar mineral y los reemplazantes usados en el plan de emergencia están mostrando signos de agotamiento.

Sin embargo, la compañía afirma que la contingencia ha tenido éxito hasta el momento.

Las partes vuelven a carear números al referirse al total de trabajadores que han dejado la protesta, ya que mientras la última información de la empresa contaba unos 80 operarios retomando labores, el sindicato califica la cifra de falsa y sostiene que sólo son seis quienes depusieron la acción.

Hasta ahora ninguna de las cifras supera el 5% de los 1.551 operarios sindicalizados. Es necesario que se "descuelgue" el 51%para dar por abortada la huelga.

"¿Dónde están los descolgados? ¿En qué lugar están trabajando?", interrogaba el sindicato en su boletín.

Por su parte, la empresa dijo que "ojalá se reintegren a trabajar la mayor cantidad de personas posible".

También persisten las acusaciones cruzadas sobre la "intransigencia" y poca disposición de las partes a dialogar.