Chile invierte apenas el 2,5% del PIB en infraestructura, mientras que los países desarrollados duplican ese porcentaje y los que están en vías de desarrollo desembolsan todavía más. Según el presidente del Consejo de Políticas de Infraestructura (CPI), Daniel Hurtado, necesitamos invertir tres veces lo que estamos invirtiendo hoy día si queremos ser un país desarrollado. “Los recursos para eso están, lo que falta es la voluntad política de hacerlo. La capacidad técnica está y los recursos económicos están”, afirmó el titular del CPI.

Por su parte, el ex presidente Ricardo Lagos, también integrante del CPI, aludió al desafío de dar un salto adelante, a partir del capital que Chile tiene actualmente. “Las concesiones 2.0 parten con un activo que antes no existía y que se logró a partir del esfuerzo de inversión que se hizo en el pasado. Con esos recursos es posible constituir un fondo que nos coloque en la discusión mundial en el campo de la infraestructura. Hoy en el mundo, si no se tiene un fondo de este tipo, no se puede avanzar”, destacó.

A su vez, el ex presidente Sebastián Piñera, recién incorporado al Consejo, se refirió a la importancia de la inversión blanda en infraestructura: es aquella que tiene que ver con mejorar la eficiencia en el uso de la infraestructura dura, compuesta por los elementos tangibles que respaldan la actividad económica. “En una época se discutió el tema de los puertos y cambiar la forma en que se administraban permitió mejorar su eficiencia. Lo mismo ocurre en muchas otras obras de infraestructura”.

En ese contexto, el ex ministro de Hacienda, Eduardo Aninat comentó que el Estado tiene más capacidad de hacer, porque tiene un patrimonio mayor del que se cree. Tenemos un flujo interesante, un país con estabilidad, pero no sabemos lo que tenemos adentro. Tenemos capacidad para aumentar en forma muy significativa nuestra inversión en infraestructura,” dijo.

Tanto Piñera, como el secretario ejecutivo del CPI, Carlos Cruz, coincidieron en la relevancia que debe dársele a la evaluación social de los proyectos de infraestructura: hoy se sigue evaluando con los mismos criterios que hace 25 años; se hace necesario incorporar a esas metodologías aspectos que hoy son de mucha relevancia y que a la hora de evaluar el proyecto no se consideran, como ahorro energético, valoración del suelo, externalidades ambientales y sociales, entre otros”.