Santiago. Las exportaciones de lana sumaron el año pasado un total de US$22 millones, anotando un incremento de 41,2% respecto de 2009 y duplicando el valor registrado hace una década. Así lo destaca el informe “Indicadores Ovinos Nº 6”, preparado por el Consorcio Ovino.

Los embarques de lana representaron el 38,5% de los envíos totales que realizó la industria ovina el año pasado.

En la publicación, el Consorcio también detalla que los valores alcanzados en el 2010 sólo se asemejan a los obtenidos hace 15 años, cuando las ventas al exterior de lana sobrepasaron levemente los US$20 millones.

“Existe una fuerte demanda de lana a nivel mundial, la que —según los especialistas— debiera mantenerse en el mediano plazo. Esto por la reducción de la oferta en los principales países exportadores; y por el encarecimiento del algodón y el petróleo a nivel mundial, insumos necesarios para creación de bienes sustitutos”, explica el documento.

Los principales destinos de la lana nacional en el 2010 fueron China, con US$10 millones, seguido por Italia, Reino Unido, Irán y Uruguay. En cuanto al tipo de productos enviados al exterior, los más relevantes en monto son la lana esquilada sucia y los tops de lana peinada.

Respecto a la evolución de los precios, el “Indicador Ovino Nº 6” afirma que en los últimos seis años, la mejor valoración es para los tops. Más atrás aparecen la lana esquilada sucia y la lana esquilada sucia sin desgrasar.

A nivel del mercado nacional, el análisis del Consorcio Ovino indica que es necesario mejorar el esquema de comercialización de la lana en la zona central y sur de Chile, donde existen alrededor de un millón de ovinos y, por tanto, una producción cercana a los 2 millones de kilos.

“Aunque éstos sean de inferior calidad a los de la zona austral, no están siendo eficientemente producidos ni vendidos”, añade el documento, asegurando que existe un potencial para aumentar la rentabilidad a través de la fibra, mejorando aspectos de calidad.

Año récord para la industria. El positivo comportamiento que registraron los embarques de lana, se enmarca en el excelente desempeño que anotó, en general, el comercio exterior del rubro ovino. En el 2010, las exportaciones totales llegaron a US$57 millones —cifra récord en la historia de esta industria—, con un alza de 31% respecto al año anterior.

Los buenos resultados se explican, en parte, a las buenas condiciones del mercado internacional, pero por sobre todo a que los kilos de carne exportados por animal faenado duplicaron su participación en los últimos 10 años. “Este último factor —aclara el informe— debe ser aún validado como un aumento de productividad o eficiencia”.

A esto se suma la entrada de nuevos actores al sistema de exportación cárnica ovina chilena que ha entregado mayor dinamismo al sistema. El desafío ahora —dice el Consorcio— es aumentar los niveles de producción primaria y productividad.

El Consorcio Ovino es una entidad público-privada —creada en 2007— cuyo objetivo es articular a los productores, proveerles de tecnología y capacidades para generar una oferta productiva de alta calidad en los mercados local e internacional. Cuenta con el cofinanciamiento del Ministerio de Agricultura, a través de la Fundación para la Innovación Agraria (FIA) y lo integran las seis principales empresas del sector y el INIA.