Durante el primer semestre del 2011, la industria pisquera chilena tendrá los antecedentes correspondientes para definir una marca sectorial y estrategia de posicionamiento del pisco en el mercado de Nueva York.

Así lo señala una publicación que resume los avances registrados por una iniciativa cofinanciada por el Ministerio de Agricultura, a través de la Fundación para la Innovación Agraria (FIA).

Se trata del Programa de Innovación Territorial PIT Nuestro Pisco que opera desde el 2009 y es ejecutado por el Instituto de Investigaciones Agropecuarias (INIA) Intihuasi, abarcando las regiones de Atacama y Coquimbo. Su valor total es de $778.182.535 (US$1,6 millones), de los cuales un 70% fueron otorgados por FIA.

Entre sus asociados están algunas de las principales industrias pisqueras, asociaciones gremiales, cooperativas, comercializadoras y organismos públicos regionales.

Los beneficiarios directos de este programa son 2.800 agricultores -el 80% de ellos de pequeño tamaño- que se dedican a la producción pisquera, dando empleo a 13 mil personas.

Principales desafíos. Con motivo del cierre del año, el PIT Nuestro Pisco  elaboró una síntesis de los principales avances 2010 del programa en tres áreas.

A nivel de mercado y marketing, el programa estableció que es necesario otorgar más valor a la agroindustria del pisco, a través de la identificación mercados prioritarios, tendencias de consumo y la definición de estrategias de posicionamiento en el extranjero.

Para la determinación de esta estrategia, el programa contrató el 2010 a la consultora estadounidense Futureshif.

Esta se encuentra desarrollando un estudio de mercado que ayudará al diseño de la marca pisco chileno y a elaborar un plan de posicionamiento, a través de acciones orientadas a un nicho de gran interés para la industria del destilado: el mercado de Nueva York, como un primer paso para expandirse al resto de Estados Unidos.

Este primer informe —que será entregado durante el primer semestre de este año— tendrá antecedentes sobre las características y comportamiento del consumidor neoyorkino. Además, ya se ha identificado un segmento del mercado en términos demográficos y psicográficos.

Interés por entrar a Nueva York. La Ejecutiva de Innovación de FIA y supervisora del programa, Loreto Burgos, señaló que el interés de la industria pisquera por entrar a Nueva York, se debe a que “hay condiciones favorables que se pueden aprovechar: los buenos canales de distribución; y el posicionamiento que ya tienen en ese mercado el vino y los alimentos gourmet chilenos, muy valorados por factores como la tradición, origen y calidad”.

Además, agregó, que ingresar a Estados Unidos es importante para cualquier alimento o bebida, porque es un mercado que marca patrones y tendencias de consumo.

El arribo a Nueva York se está desarrollando en conjunto con el Programa de Mejoramiento de la Competitividad (PMC) PiscoSpirits —cuya función es internacionalizar al producto— y el Comité de Marcas Sectoriales de CORFO.

Innovación y calidad. En Innovación Productiva fueron ejecutados dos estudios en los cuales se caracterizó productiva y socialmente a los agricultores pisqueros y también se zonificó el territorio para establecer una denominación de origen de este destilado.

Mientras que un tercer trabajo, iniciado en noviembre del 2010, evaluará nuevas oportunidades de negocio más rentables, a partir de la uva pisquera.

Otra área de que ejecuta el PIT es Certificación y Calidad, a través de la cual busca acercar el pisco a los estándares de calidad demandados por los consumidores.

Aquí, los datos de mercado y marketing ayudarán a conocer las principales demandas del mercado y de los compradores. De esta forma, la industria decidirá qué tipo de bebida a base de pisco debería elaborar.

Por otra parte, las empresas del área han acordado adecuar la forma de clasificar el pisco chileno. Este sistema se utilizará diferentes categorías, en función del tipo de uva empleada para su fabricación y tiempo de guarda, dejando atrás la graduación alcohólica.