Tras el terremoto que afectó la zona centro-sur de Chile en febrero último, los sectores más dañados fueron la Industria, cuya actividad cayó - 17,4%, la generación eléctrica, que disminuyó -10.5% y la distribución de electricidad (-10,3%).

Todos estos resultados se ubicaron entre los peores de los últimos años para cada sector indicado. En el otro extremo, la actividad del comercio mostró un crecimiento muy acelerado.

Las ventas minoristas se elevaron en 12,3%, un record no observado desde que se mide este índice (2004), y las ventas de supermercados -en particular- subieron en 9,3%.

Actividad manufacturera. El sector fue afectado en forma transversal. Prácticamente todos los rubros mostraron retrocesos, pero sin duda el grueso de la caída está explicado por unos pocos de ellos.

El fuerte descenso de 60% en la producción de papel y productos de papel, y la caída de 10% en la producción de alimentos y bebidas, explicaron, en conjunto, 11 puntos porcentuales del total de 17 en que retrocedió la industria.

Si algo positivo se puede rescatar de estos valores, es que la medición desestacionalizada del índice de la industria manufacturera, excluido el efecto el terremoto, mostró una variación de -0,1%, confirmando la trayectoria de recuperación post crisis que exhibía el sector.

Las ventas industriales tuvieron una caída bastante menor, de -8,9%, que da cuenta de una presión sobre inventarios en lo más inmediato. En todo caso, de acuerdo a una encuesta realizada por la CCS, las empresas del territorio afectado por el terremoto indican que la plena normalización de operaciones tomará en promedio 2,4 meses, lo cual significa que recién hacia mediados de año, la actividad industrial podría restablecer sus niveles normales de actividad.

Factor comercio. El comercio se constituye en esta fase post terremoto como la actividad neutralizadora del desastre que provocó el sismo.

Pese a la crisis de abastecimiento y mermas de inventarios, el rápido restablecimiento de operaciones queda a la luz al constatar la acelerada expansión de 12,3% en las ventas.

Los bienes durables mantuvieron el dinamismo del mes de febrero (21,2%), mientras que los no durables incluso aceleraron su marcha, hasta un 7,3% en 12 meses. Al evaluar tendencias de productos en particular, resalta el despliegue de las ventas de artículos de ferretería, los que crecieron en 24% en marzo, tras un primer bimestre prácticamente sin crecimiento.

Las ventas de muebles se aceleraron a un 10% en 12 meses, desde poco más de un 4% en los dos meses previos. Las ventas de automóviles, por su parte, aumentaron un 26%, si bien en febrero habían crecido en 44% y en enero, en 37%. En la actividad de supermercados se aprecia que, si bien en la región del epicentro del terremoto (Bío-Bío) hubo un descenso de ventas en -7,1% en 12 meses, en las regiones circundantes hubo expansiones muy elevadas (Araucanía, 29,7% y Maule, 14,5%), sugerente de un desplazamiento regional de los consumidores hacia centros de compra habilitados.

Minería. Los efectos del terremoto sobre el sector minero fueron relativamente menores. Salvo las labores de extracción de carbón (sin actividad durante el mes), el resto mostró una trayectoria al alza. La producción física de cobre creció en 5%, y la de minerales metálicos en 3,5%.