En Chile existen casi un millón y medio de microempresarios, de los cuales unos 580.000 son mujeres (40%). Se trata de un sector que crece fundamentalmente por la incorporación femenina al emprendimiento microempresarial, que desde el 2000 ha aumentado 50%.

“Se trata de más de medio millón de chilenas que han hecho del emprendimiento su principal actividad económica. El 87% de ellas son madres que con su emprendimiento pueden educar a sus hijos y más de 270 mil pertenecen al 60% de menores ingresos de la población”, señala Pablo Coloma, gerente general de Emprende Microfinanzas, entidad de la red de la Fundación Microfinanzas BBVA que otorga crédito a pequeños empresarios.

Participación. La mayor participación de las mujeres en el mundo laboral se explica porque en los últimos 20 años las mujeres de sectores vulnerables han salido a trabajar remuneradamente. De hecho, el sector que más crece es el de las trabajadoras por cuenta propia (TCP).

Los microempresarios hombres son siempre más que las mujeres, pero a medida que se focaliza el análisis en microempresas más pequeñas y en TCP más vulnerables, el trabajo y la generación de ingresos por parte de las emprendedoras cobra mayor importancia.

“Esto lo vemos con mucha claridad en la actividad de microfinanzas productivas. En Emprende hemos más que duplicado nuestra cartera de créditos en los últimos dos años. Y en la medida que damos créditos más pequeños, se ven más mujeres en nuestras sucursales. Hoy tenemos 14 mil clientes y casi un 60% de ellos son mujeres”, señala Coloma.

“Sin duda, las mujeres valoran en el emprendimiento la posibilidad de compatibilizar la generación de ingresos con el cuidado de sus familias, mucho mejor que como lo podrían hacer trabajando asalariadamente. Por eso se están incorporando cada vez con más frecuencia esta forma de emprender”, agrega.

Desafíos. Coloma señala que el emprendimiento, además, protege a las familias de la pobreza. Mientras que en la totalidad de la población, según la encuesta Casen 2011, la pobreza alcanza al 14,5%, entre los TCP alcanza al 8,4%. Es decir, entre los emprendedores la pobreza es menor, pues los ingresos que genera la microempresa posibilitan generar o complementar ingresos familiares y salir de la pobreza o protegerse de ella.

De acuerdo al ejecutivo, los principales desafíos de la microempresa en general, destacan las dificultades del sector para formalizar su actividad, el bajo acceso a previsión y salud y la falta de acceso a financiamiento formal.

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