Santiago. Productores y expertos de vinos en Chile protagonizan un intenso debate sobre la reducción o no del nivel de alcohol en los jugos que producen las viñas de este país, que en 2011 generaron ingresos por más de US$1.500 millones.

La empresa Vinos de Chile, el principal productor de la industria, propuso rebajar la graduación alcohólica de los vinos de 11,5 a 8,5 grados de alcohol. Algunos vinateros se opusieron a esta iniciativa, pese a la aceptación de otros.

Entre los que se oponen está el empresario vitivinícola y dueño de viñas en Chile y Estados Unidos, Francisco Gillmore, por considerar que la propuesta es "improcedente" porque no cumple uno de sus principales objetivos: aumentar el consumo entre mujeres y jóvenes.

"La idea surgió de una encuesta mal enfocada en la que mujeres y jóvenes ante la nueva Ley de Consumo de Alcohol responden que estarían más dispuestos a consumir productos de menor grado alcohólico, pero el encuestador no preguntó si es que están dispuestos a pagar más, ya que la desalcoholización aceptada es cara", dijo.

Expertos consultados explicaron que los métodos legales para bajar el alcohol de los vinos -cono rotatorio y ósmosis inversa- son muy caros y sólo permiten bajar en 2 grados el alcohol de los productos.

"La fórmula más barata es poner agua, pero eso es ilegal", explicó el presidente del Movimiento de Viñateros Independientes (MOVI), Felipe García, pero reconoció que este tema "no se ha abordado", pero cree que será un debate que vendrá después.

También los expertos han advertido sobre la adición de agua al vino, lo cual se podría extender en la industria, con lo que bajaría la calidad y el vino chileno perdería prestigio a nivel internacional.

A su vez,  el presidente de la Corporación Chilena del Vino (CCV), Andrés Pérez Cruz, dijo que la baja de la graduación "destruye el vino" porque "técnicamente cambia su condición". "Bajar un vino de 11,5 a 8,5 grados es un tremendo golpe. Es desarmar el vino", consideró.

Hay quienes comentan que al interior del gremio vinatero existen varias viñas que no "comulgan" con la idea de la dirigencia de bajar la graduación. "Hay viñas que tienen doble militancia, que están en ambas organizaciones y que están en contra de esto. No hay mayoría absoluta detrás de esta posición", explica Pérez Cruz.

Según García, hay una "dicotomía" al interior de Vinos de Chile.

 "René Araneda (presidente) y René Merino (director) hablan de la importancia de hacer vinos de menor graduación alcohólica, Eduardo Chadwick (director) está remando solo en el proyecto de subir el precio promedio de venta y posicionarnos como productor de vinos premium", expuso.

 Explicó que "aunque hoy se pueden hacer vinos de 11,5 grados de alcohol, no hay ninguna viña que esté haciendo vinos de alta calidad con esa graduación".  A su juicio, se trata sólo de "vinos corrientes" con una cantidad de azúcar que no es menor, ya que la mayoría de los grandes vinos están sobre los 13 grados por botella.

Para Gillmore, la idea no aporta "nada" a la calidad del vino y es la "peor opción para mejorar el nombre del vino chileno", indicando que "el secreto está en vender calidad y no volumen sobre todo con las condiciones económica de Chile y el valor del dólar".

No obstante, Pérez Cruz planteó que "la idea puede tener una buena intención, tal vez desde el punto de vista comercial" y no está de acuerdo "con aplicar la baja en la graduación", pero estaría dispuesto a escuchar propuestas que consideren algunas condiciones especiales de producción, pero no algo masivo.

"En la Viña Pérez Cruz hemos hecho pruebas porque tenemos una máquina de ósmosis inversa. Es un proceso caro y estamos apuntando a un nivel de vinos que no cabe en esa técnica", explicó.

Además, opinó que si se quiere fomentar el consumo del vino, las iniciativas debieran venir por otro lado, como en Argentina donde los vinos blancos se toman con hielo y de esa forma se suavizan.

El otro asunto que preocupa a los viñateros es la imagen del vino nacional. "Si queremos construir una imagen sólida, hacer vinos más baratos o exponerse al aguado de los vinos, no creo que sea el camino", señaló García.

Entre los viñateros tampoco se entiende el tenor de la iniciativa considerando que si es que quieren llegar a otros mercados, el Servicio Agrícola Ganadero, que controla las exportaciones, desde diciembre de 2011 ya entregó herramientas para hacer envíos con vinos de menos de 11,5 grados de alcohol, si se cumplen con una serie de requisitos.

El ministro de Agricultura, Luis Mayol, informó esta semana que ya se han hecho 200 solicitudes de exportación y se ha incrementado el comercio de vinos con denominación de origen a Estados Unidos y Asia, y de espumantes a la Unión Europea, Venezuela y Colombia.

En consecuencia, la propuesta de Vinos de Chile de bajar la graduación estaría enfocada a fomentar el consumo local, pero los viñateros creen que eso se puede incentivar "de otra forma" que no deje flancos abiertos ni ponga en juego la calidad y el nombre del producto nacional.

De acuerdo con el informe oficial sobre la producción de vinos, en 2011 se produjeron en Chile 837 millones de litros, cantidad que sólo había sido superada en 2009, cuando se alcanzaron los 841 millones de litros. Dicho volumen superó en 16% los 701 millones de litros de 2010.

En cuanto a los volúmenes por categoría, los llamados vinos con denominación de origen registraron una producción de 681 millones de litros, un 13% más que en 2010. En cuanto a los cepajes, el mayor cambio entre las principales variedades se dio en el segmento de los blancos.

Los principales mercados del vino chileno son Europa y Estados Unidos. Durante 2011, las viñas chilenas exportaron a todo el mundo vinos por US$1.500 millones.