Santiago. “Chile se ha convertido en uno de los países más conectados de la región, pero también en una de las fuentes de mayor generación de ciberataques a lo largo de la red en distintos niveles”. Así lo indicó Andrés Pérez, gerente regional de servicios de NovaRed, quien describe al hacker chileno como “aquel apasionado por el mundo tecnológico que desde pequeño intenta ir más allá de las barreras que le marcan las propias páginas webs”. Estos nuevos ciberdelincuentes pertenecen a la generación catalogada como “nativos digitales”, aquellos que nacieron luego de la instalación de Internet como objeto cotidiano en los hogares.

En las últimas semanas, los ataques a administradores de contenido aumentaron en un 60 por ciento dada la actividad de un grupo de hackers que atacaron en menos de un día más de 30 páginas, entre ellas, muchas pertenecientes a medios importantes.

“Comienzan atacando páginas de contenidos, luego identifican si son susceptibles a inyección maliciosa de código o buscan saber si el software de administración de contenidos se puede administrar desde fuera de la empresa, en el caso que se pueda administrar desde fuera, buscan cual es la marca del software y su versión para luego utilizar todos los ataques disponibles en internet que esa versión posee. En caso que el ataque sea exitoso buscan más páginas que utilicen el mismo software (normalmente siguen a las empresas desarrolladoras de sitios web para eso) y luego las atacan todas en un muy corto lapso de tiempo, obteniendo datos confidenciales o simplemente modificando la página para marcar la vulnerabilidad de los sistemas informáticos”, agrega el especialista en seguridad de la información.

Pérez agrega que cuando el ciberdelincuente da cuenta de la capacidad de vulnerabilidad que representa, comienza a tratar de afectar sitios con mayor complejidad hasta llegar a robar información, dinero, o adquirir prestigio interviniendo en páginas como las de la NASA o el Pentágono, tal fue el caso de un grupo de hackers chilenos que mostrar la flaqueza de sus estructuras.

En materia legal también se presenta un punto de inflexión en el que, hasta el momento, no se han desarrollado leyes por las cuales se condene con penas significativas este tipo de delito. Mientras que en los Estados Unidos las penas pueden superar ampliamente los diez años, en Chile, según la ley 19.223 en sus artículos 2 y 3, se pueden tener sentencias de hasta cinco años por delitos especificados en cada artículo.

Los delitos informáticos son de acción pública, lo que significa que no se requiere la existencia de un querellante para que se proceda a iniciar la respectiva investigación y posterior juicio, basta con la denuncia y los fiscales están obligados a investigar y perseguir la responsabilidad social.

“Desde NovaRed esperamos que todos los actores, desde empresarios, jueces y aquellos que intenten atacar estructuras informáticas, tomen consciencia de lo que implica este tipo de delito, para seguir previniendo y penando esta línea del mundo criminal”, agregó Pérez.