Santiago. Mientras Chile avanza hacia la meta de unirse al grupo de naciones desarrolladas, aún existe un área clave en que el país sigue rezagado: la investigación y el desarrollo.

El nuevo presidente del país, Sebastián Piñera, pretende incrementar la inversión en investigación y desarrollo a 2% del producto interno bruto en de los próximos ocho años, desde el nivel actual menor a 1%.

El período presidencial de Piñera es de cuatro años y, por ley, no puede postular a una reelección para el período siguiente. Por lo tanto, su Gobierno debe actuar con rapidez para aumentar los recursos destinados a investigación y desarrollo y acercarlos a niveles del mundo desarrollado.

La inversión en investigación y desarrollo en los países miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, OCDE, es cercana a 2,3% del PIB, mientras que en Chile, que recientemente ingresó al grupo, es de alrededor de 0,7%, de acuerdo a Flora Painter, economista del Banco Interamericano de Desarrollo.

Adicionalmente, las grandes empresas transnacionales del sector privado en general invierten varias veces ese monto en investigación y desarrollo. Por ejemplo, el fabricante finés de teléfonos celulares Nokia Corp. (NOK) invierte unas seis veces los US$1.230 millones que gasta al año Chile, añadió Painter.

Chile, entre otras cosas, necesita incentivar la instalación de empresas extranjeras en el país, apoyar el desarrollo de compañías a nivel local, fortalecer y hacer cumplir las leyes de propiedad intelectual y desarrollar el capital humano.

Por su naturaleza, la investigación y el desarrollo, en especial la innovación tecnológica, tiene un intensivo consumo de capital y requiere de bancos y capital de riesgo dispuestos a apostar en estas empresas.

Muchas compañías, especialmente las más pequeñas, a menudo señalan que a pesar de los altos retornos asociados a la inversión en proyectos de investigación y desarrollo, los riesgos potenciales parecen ser mayores que los beneficios, por lo que el financiamiento es escaso.

Sin embargo, el Gobierno anunció recientemente, a través de la agencia de promoción de inversiones Corfo, que tomará medidas para mitigar ese riesgo. Hernán Cheyre, titular de la agencia, señaló que Corfo ofrecerá garantías a los bancos para incentivar el otorgamiento de créditos a pequeñas y medianas empresas.

En tanto, el ministerio de Economía trabaja en un proyecto para otorgar a las empresas incentivos tributarios a la investigación y el desarrollo, declaró Matías Rivera, miembro del equipo ministerial de innovación.

Por otra parte, la baja inflación, estabilidad macroeconómica y apertura del país lo transforman en uno de los tres destinos más atractivos para la inversión en América Latina, junto a Brasil y Perú, dijo Alfredo Coutiño, economista de Moody's Economy.com.