Santiago. Chile y el Perú, dos pujantes vecinos enfrentados por diferencias territoriales, compiten ahora por captar la preferencia de capitales para el desarrollo de sus apetitosas reservas mineras.

El buen desempeño económico, la estabilidad política y el interés en abrirle las puertas al capital privado le han dado un matiz especial a estas naciones, pese a que otros países como Brasil, Bolivia y México cuentan con atractivas oportunidades.

Para los próximos 10 años, los emprendimientos mineros de Chile se estiman en más de US$45.000 millones, mientras que la cartera de proyectos en el vecino país suma US$41.426 millones.

"Perú tiene un potencial minerológico bastante interesante y lo está desarrollando y lo va a continuar desarrollando (...) pero acá en Chile se está haciendo un trabajo muy importante en el desarrollo del sector minero", opinó el ministro chileno de Minería, Laurence Golborne.

Un punto destacado por el funcionario sobre el país vecino es el fomento otorgado a las mineras junior, un tema que Chile intenta ahora destrabar, levantando fondos en el mercado de capitales y otorgando mayores incentivos.

Chile posee un holgado primer lugar mundial como productor de cobre, mientras Perú se ubica en tercer lugar.

Pero los yacimientos cupríferos chilenos han sido explotados por décadas, lo que ha reducido la ley del mineral, mientras que en el Perú se han encontrado promisorios prospectos en años recientes.

De hecho, el Perú recibió más fondos para exploración que Chile en la última década.

Según un reciente sondeo del centro de estudios canadiense Fraser Institute Chile, Chile se ubica en el octavo lugar a nivel global como destino potencial para las inversiones mineras, mientras que el Perú recién aparece en el puesto 48.

En el sondeo entre 500 empresas mineras, Chile supera al Perú desde la calidad de su infraestructura hasta la estabilidad regulatoria.

El talón de aquiles chileno es el alto costo de la energía, principalmente en la desértica zona del norte del país, donde existe una alta dependencia de la generación termoeléctrica.

"Los costos de energía son menores en Perú que en Chile. Chile tiene una larga y estable historia minera que Perú está desarrollando ahora, así que hay una gran oportunidad en ese país y sus líderes lo ven así", consideró Richard Adkerson, presidente ejecutivo de Freeport-McMoRan.

Futuro político de el Perú. Los inversionistas miran con cautela la evolución de las elecciones presidenciales peruanas, donde varios candidatos prometieron sacar más jugo a las ganancias de las mineras en medio del boom de los precios del cobre.

Aún así, algunas multinacionales aspiran salir airosas del torbellino electoral.

"Estamos confiados en la estabilidad del país, las fuertes instituciones en Perú y creemos que nuestro plan de inversiones se mantendrá más allá de las elecciones", afirmó el jefe de cobre de Anglo American, John MacKenzie.

Anglo posee importantes depósitos en esa nación como Quellaveco y Michiquillay, mientras que en Chile comparte con Xstrata y un consorcio japonés el gigantesco yacimiento Collahuasi, la tercera mayor mina de cobre del mundo.

Por su parte, Xstrata Copper, que espera sumar en los próximos años unas 600.000 toneladas anuales de cobre en el Perú, ve al país como uno de los ejes de crecimiento para el grupo.

"Tenemos confianza en las políticas del Estado para continuar promoviendo la inversión en el país", dijo Charlie Sartain, presidente ejecutivo de la firma, en una entrevista con Reuters.

Pero otro tema que ha generado ruido sobre los intereses en el Perú ha sido las protestas de comunidades contra la minería.

El gobierno peruano decidió esta semana paralizar por seis meses el estudio de impacto ambiental del proyecto Tía María de US$1.000 millones de Southern Copper para atenuar una situación de "conmoción social", en las zonas aledañas al plan minero.