Con los pies en el acelerador trabaja el equipo del Ministerio de Energía de Chile que está detrás de la primera línea de interconexión eléctrica con Perú. A comienzos de marzo ya debe estar abierta la licitación por los servicios de construcción de esta línea eléctrica que unirá las ciudades de Arica (chilena) y Tacna (peruana), el primer paso para una futura interconexión entre ambos países. Si las cosas siguen su rumbo, esta nueva línea eléctrica podría estar en servicio dentro de 2019.

Y todo pareciera que así será. El titular de la cartera de Energía de Chile, Andrés Rebolledo, asegura a AmericaEconomía que "ya existe la convicción de ambas partes de que la línea de transmisión tiene sentido económico para ambos países". Por eso es que dentro de su par peruano, el Ministerio de Energía y Minas (MIEM), intentar dejar lo más avanzado posible el proyecto, antes del cambio de administración en Chile -Michelle Bachelet traspasará el mando a Sebastián Piñera, en marzo próximo-. "Los equipos de ambos países están trabajando en las definiciones técnicas, y en marzo del próximo año podríamos estar en condiciones de partir la primera etapa del proceso. Si eso se diera, la obra se podría licitar durante 2018", agrega Rebolledo.

La línea de transmisión, en resumen, se extenderá por 50 kilómetros y tendrá una capacidad de transporte de unos 200 MW.

Esta futura interconexión no sería el final de esta fructífera relación, en materia energética, entre ambos países. Según fuentes del ministerio de Energía de Chile que comentaron a AméricaEconomía, si este proyecto es exitoso y las condiciones de mercado son favorables, ampliarían la interconexión a un segundo tendido que se proyecta desde la zona de Camisea (sur del Perú), hasta Antofagasta (norte de Chile). Así Chile podría exportar la energía renovable producida en la zona norte, pero también comprar electricidad barata producida con gas natural que se explota en Camisea.