Santiago.  La chilena AES Gener reconoció este lunes que el polémico proyecto hidroeléctrico Alto Maipo podría suponer nuevos sobrecostos para su desarrollo, debido a problemas con los contratistas que han afectado a la construcción.

En una carta al regulador, AES Gener dijo que Alto Maipo cayó en un "default técnico" bajo los contratos de financiamiento del proyecto, luego de terminar el acuerdo con una de las firmas a cargo de la construcción por incumplimientos, lo que le impediría solicitar nuevos recursos.

AES Gener, filial del grupo estadounidense AES Corp, dijo que a la fecha ha invertido US$536 millones en el proyecto y que mantiene compromisos por otros US$83 millones.

"La situación descrita anteriormente, sumada a una productividad menor a la establecida en los contratos de construcción, podría generar nuevos sobrecostos", dijo la empresa.

"El equipo de Alto Maipo se encuentra realizando sus mejores esfuerzos con miras a cuantificar (los nuevos sobrecostos) y resolver", agregó.

La compañía está negociando con financistas, el contratista principal -la austriaca Strabag- y otros potenciales contratistas para reemplazar a la saliente Constructora Nuevo Maipo.

"De no prosperar (las negociaciones), tendrían efectos materiales en la sociedad por cuanto se vería afectada la continuidad del proyecto", advirtió AES Gener.

Previamente este año, la empresa estimó un aumento de hasta un 22% en los costos del proyecto, lo que derivó en una renegociación con los principales contratistas, financistas y la salida de su entonces principal socia, la minera Antofagasta.

Alto Maipo, cerca de la capital chilena, tenía inicialmente un costo estimado que bordeaba los US$2.000 millones. AES Gener, filial del grupo estadounidense AES Corp, dijo que a la fecha ha invertido US$536 millones en el proyecto y que mantiene compromisos por otros US$83 millones.

Además, aseguró que desde el mes pasado se hace cargo interinamente de la construcción de Alto Maipo, que actualmente alcanza un 54,5 por ciento de avance. La central ha enfrentado una dura oposición de ambientalistas y grupos sociales que denuncian que afectará la disponibilidad de agua en la zona.