Buenos Aires. China, que busca asegurarse el acceso a alimentos, está multiplicando sus inversiones en el mercado agropecuario de Argentina, cuya abundante producción de soja se usa cada vez más en criaderos, hogares y restaurantes de la nación asiática.

Pese a un conflicto comercial entre los dos países que duró casi siete meses y paralizó los embarques argentinos de aceite de soja, China anunció en los últimos tiempos inversiones por hasta US$800 millones en áreas tan diversas como plantas de insumos rurales, ferrocarriles de carga y procesamiento de granos.

La segunda economía del mundo busca asegurarse el acceso a alimentos en medio de temores de que la tendencia alcista global en los precios de las materias primas provoque una espiral inflacionaria en alimentos, y Argentina es uno de los mayores exportadores de granos, carne y derivados.

"Esto es una tendencia. Los chinos saben dónde está la oferta de alimentos y dónde se puede seguir extendiendo la frontera agrícola", aseguró Ricardo Baccarin, director de la consultora Panagrícola.

Creciente presencia china. En el 2009, las inversiones chinas llegaron a US$136,7 millones en Argentina, levemente por debajo de los US$142,5 millones del 2009 debido a la tormenta financiera internacional, pero muy por encima de los US$12,9 millones registrados en el 2004, según el gobierno del país austral.

"Recibimos dos o tres misiones comerciales chinas por semana, muchas veces vienen a ver qué posibilidades hay de inversión", dijo a Reuters Ernesto Fernández Taboada, director ejecutivo de la Cámara de la Producción, la Industria y el Comercio Argentino-China.

Como parte de su estrategia, el gigante asiático -donde la relación de tierras cultivables per cápita es relativamente baja- invirtió en todos los eslabones de la cadena agropecuaria, desde la producción agrícola hasta los puertos para el posterior traslado de los alimentos a Asia.

Inversiones. China tiene presencia en el Belgrano Cargas, un ferrocarril clave para el transporte de granos en Argentina, logró un acuerdo para asegurarse la cosecha de tierras hasta ahora improductivas y, de la mano de su participación en el capital del grupo Noble, aseguró su presencia en el sector agroexportador, el más rico de la nación sudamericana.

No obstante, el acuerdo de mayor relevancia alcanzado este año tendrá lugar en el territorio más austral del mundo, la provincia de Tierra del Fuego.

La empresa Tierra del Fuego Energía y Química (TDFEyQ), de capitales estatales chinos, invertirá hasta US$800 millones de dólares para construir allí una planta elaboradora de urea, un fertilizante usado para la producción de soja.

"La planta va a producir 700.000 toneladas anuales de urea", explicó Eduardo D'Andrea, secretario de Hidrocarburos de Tierra del Fuego.

Argentina, que espera una cosecha récord de granos de 103 millones de toneladas para la campaña 2010/11, es el principal exportador mundial de harina y aceite de soja, el segundo de maíz, el quinto de trigo y uno de los mayores de carne vacuna.

Proyecto agrícola. China, que a fin de noviembre firmará un acuerdo con Argentina para empezar a importar carne vacuna, también tiene proyectado invertir de forma directa en la producción agrícola del país sudamericano.

El distrito chino de Heilongjiang y la provincia patagónica de Río Negro firmaron a fines de octubre un convenio para expandir la frontera agrícola en Argentina gracias a la instalación de sistemas de riego provistos por la nación asiática.

A cambio, la producción de granos de esas tierras será vendida exclusivamente a China a valores internacionales.

El ministro de Producción de Río Negro, Juan Accatino, dijo que el proyecto -todavía en etapa de prueba- podría agregar 100.000 hectáreas agrícolas a la provincia sureña, con una inversión de aproximadamente US$500 millones.

En la campaña 2009/10 la producción agrícola argentina utilizó un poco más de 31 millones de hectáreas, aunque la mayoría de esta superficie se concentró entre el centro y el norte del país.

La iniciativa podría repetirse en la provincia de Chaco, en el norte argentino, que también busca expandir sus tierras productivas con el aporte de capitales chinos.

"Seguramente veremos más inversiones en el futuro", dijo Fernández Taboada.