Hong Kong. Firmas estatales, corporaciones privadas y adinerados particulares chinos están comprando viñedos europeos mientras tratan de capitalizar un creciente apetito nacional por el vino extranjero.

La demanda por vinos franceses, italianos y españoles se ha disparado en la segunda mayor economía del mundo en los últimos años, estimulada por el crecimiento del número de súper ricos de China y la emergente clase media, que están bebiéndose el vino europeo en cantidades récord.

David Guillon, de IFL, una firma con sede en Hong Kong que vende viñedos, castillos y propiedades de lujo franceses, dijo que la empresa había completado seis transacciones multimillonarias de viñedos en la región francesa de Burdeos con inversores chinos en 2011.

Los negocios incluían la gigante firma estatal de granos Cofco. Prevé que esta cifra pueda duplicarse en el próximo año.

IFL está actualmente en estrechas negociaciones con dos grandes compañías estatales, múltiples firmas privadas así como famosos y jugadores de fútbol chinos.

Inversores con mucho dinero en efectivo están deseando aprovechar el creciente interés del país por el vino transformando castillos en centros turísticos de lujo con restaurantes chinos, campos de golf y jardines a la francesa.

"La demanda está haciéndose enorme y ha tenido una evolución muy rápida", dijo Guillon, añadiendo que el 80% de los compradores de IFL en Asia procedían de Hong Kong y China.

"Para las compañías de propiedad estatal, estas firmas pueden ser conglomerados que no tienen nada que ver con la industria del vino, tienen una enorme cantidad de efectivo y quieren rendimientos estables", declaró.

Aunque los precios mundiales del vino se han moderado desde los niveles disparados que alcanzaron los dos últimos años, la casa de subastas Christie's vendió todos los lotes de su subasta de vino de febrero en Hong Kong, alcanzando resultados que triplicaron con creces las estimaciones previas a la venta.

En una prueba de la fortaleza de los bebedores chinos, el país usurpó el puesto a Reino Unido como el quinto mayor consumidor de vino del mundo a finales de 2011, y se prevé que crezca a casi 250 millones de cajas para 2016, según International Wine & Spirit Research.

Inversores con mucho dinero en efectivo están deseando aprovechar el creciente interés del país por el vino transformando castillos en centros turísticos de lujo con restaurantes chinos, campos de golf y jardines a la francesa.

Los precios de los viñedos franceses pueden variar enormemente, dijo Guillon, situando los precios de los 400-500 castillos disponibles para la venta en entre 2 y 500 millones de euros.