A pesar del exceso de capacidad de producción que sufre el sector siderúrgico chino desde el estallido de la crisis económica internacional, China calcula que su demanda de acero seguirá aumentando en 2015, aunque a sólo un 1,4 por ciento interanual, hasta los 720 millones de toneladas.

Según el Instituto de Planificación e Investigación del Sector Metalúrgico de China, cuyas conclusiones difundió la agencia oficial Xinhua, esta cifra estará así cerca de los 710 millones de toneladas que se prevé que sume la demanda total nacional de 2014, lo que implicaría un crecimiento de un 2,5% desde 2013.

Dada la aún excesiva capacidad de producción del gigante asiático, el sector, endeudado por sus dificultades para dar salida a su acero tras la caída de la demanda por efecto de la crisis, todavía seguirá sufriendo estas dificultades durante el año próximo, predijo el director del Instituto, Li Xinchuang.

De acuerdo con Li, que explicó la situación al presentar un informe con estas cifras, el hecho de que el crecimiento del consumo chino de acero se siga ralentizando se debe a que también crecen más lento varios de los sectores clave a los que da suministro, como construcción, automoción y fabricación de maquinaria.

A pesar de las dificultades de su siderurgia en los últimos años, que ha sufrido en las últimas semanas una demanda especialmente débil y la consecuente caída de sus precios, China es el mayor consumidor y productor mundial de acero.

Los márgenes de beneficio de las acerías chinas se han ido estrechando en los últimos años por la ralentización de la demanda tras la crisis internacional, los problemas de exceso de producción local y el incremento de los precios internacionales del mineral de hierro por la presión de las grandes mineras mundiales.

Ante esta situación, China está preparándose para llegar a eliminar su sistema de autorización de importaciones de hierro, en vigor desde hace una década, con lo que espera impulsar sus adquisiciones mundiales de ese metal, del que ya es el mayor comprador mundial, con dos tercios del consumo global.

Este sistema de licencias fue creado como parte de los esfuerzos de China para contar con una voz unificada en las negociaciones anuales del hierro con las grandes mineras mundiales, que solía encabezar por parte china la siderúrgica Baosteel, a la vez que excluía a los posibles compradores especulativos no autorizados.

Sin embargo, la medida tuvo el efecto de crear un mercado paralelo de intermediarios con licencia que se ofrecen a las acerías sin permisos para conseguirles el hierro que les encarguen, y cuyo papel será eliminado al cambiar el sistema.

El mecanismo se creó de esa manera porque, hasta hace cuatro años, los precios del hierro se decidían tradicionalmente en negociaciones mundiales entre las grandes mineras y las firmas y asociaciones siderúrgicas de cada país.

Desde 2010 las mineras ajustan los precios del hierro cada trimestre o incluso cada mes, de acuerdo con mecanismos financieros de futuros metálicos, como índices de precios del hierro de uso internacional, lo que empujó a China a lanzar en 2011 un indicador propio para poner sobre la mesa sus propios datos.