Caracas. Para América Latina, China ya no representa el futuro sino el presente. En la última década, el gigante asiático se metió en la lista de los mayores socios comerciales de la región, llegando a convertirse en el primer destino de las exportaciones de Brasil, Chile y Cuba; y en el segundo de Argentina, Costa Rica y Perú. La potencia emergente es, además, el principal proveedor de las importaciones de Paraguay y el segundo de las de Brasil, Chile, Colombia, Ecuador y Perú.

El avance de China sorprende cuando se considera que en el 2000 no entraba en la lista de los 10 mayores socios comerciales de buena parte de los países. El anunciado desembarco chino ya está aquí.

El ingreso de China en la Organización Mundial de Comercio en 2001 ha sido fundamental para el incremento exponencial de las relaciones. También ha favorecido el que estados como Brasil, Argentina, Perú y Chile le hayan concedido el estatus de "economía de mercado"; así como los acuerdos de comercio firmados con al menos 15 países de América Latina y el Caribe, incluyendo sendos tratados de libre comercio con Chile, con Perú y Costa Rica.

Según datos del gobierno de Beijing, durante la primera década de este siglo el comercio con América Latina ha crecido a un ritmo promedio anual de 37,9%. Para 2008, cuando el intercambio bilateral se ubicó en torno a los US$140.000 millones, el peso de la región en el comercio total de China alcanzó 5,6%.

En 2009, las exportaciones latinoamericanas hacia China sortearon bien la crisis económica mundial y aumentaron 5%, al tiempo que las ventas hacia Estados Unidos (EEUU) y la Unión Europea (UE) se contrajeron en 26% y 28% respectivamente.

China es ya el tercer socio comercial de América Latina y el Caribe, sólo por detrás de EEUU y la UE. Pero esto es sólo el comienzo: la Cepal estima que China desplazará en cinco años a la UE como segundo socio comercial de la región.

Principales socios. En términos absolutos, Brasil, México, Chile, Argentina y Venezuela son los principales socios de China en América Latina. Sin embargo, hay notables diferencias entre ellos.

En 2008, el intercambio con los dos primeros superó los US$35.000 millones, mientras que en el caso de Venezuela se ubicó por debajo de los US$9.000 millones.

En su comercio con China, México registró un déficit superior a los US$32.000 millones; y Brasil, mayor a US$ 5.000 millones. En el extremo opuesto, Chile y Venezuela, con US$3.000 millones y US$500 millones respectivamente, fueron los únicos países latinoamericanos en obtener superávit. En cuanto a Cuba, sus ventas a China tienen una importancia vital pues constituyen 27,9% de sus exportaciones. De igual modo, son relevantes para Chile y Perú, para quienes representan 14,26% y 12,23% respectivamente.

China surte 27,5% de las importaciones de Paraguay y más de 10% de las de Perú, Ecuador, Argentina, Chile, Brasil, Cuba, Colombia, México y Uruguay.

¿Qué busca China? El objetivo central del acercamiento de China hacia América Latina es garantizar el aprovisionamiento de las materias primas requeridas para su crecimiento económico. Entre los productos que importa destacan los recursos minerales y energéticos: estaño de Bolivia, hierro de Brasil, níquel de Cuba, cobre de Chile y Perú, petróleo de Venezuela, Colombia y Ecuador.

China también adquiere grandes cantidades de alimentos, pues su agricultura no alcanza para dar de comer a sus 1.300 millones de habitantes. Le interesan sobre todo la soja y sus derivados, pero también azúcar, pescados y carnes.

Las importaciones latinoamericanas procedentes de China están constituidas por productos textiles, de la industria ligera; así como máquinas y aparatos eléctricos.

Conflictos en desarrollo. A pesar del buen momento que viven, las relaciones comerciales chino-latinoamericanas no están exentas de dificultades. Los bajos precios de las manufacturas chinas son un reto para los países de América Latina, que deben competir tanto por los mercados internos como por los internacionales.

La competitividad china es especialmente difícil para México, que produce manufacturas de calidad similar pero de precio superior a las de China.

Según la Cepal, entre finales de 2008 y finales de 2009, se iniciaron 58 investigaciones antidumping en la región, de las cuales 60% apuntan hacia el gigante asiático. La mayor parte de los casos se originaron en Brasil y Argentina y se refieren a productos como textiles, calzado, electrodomésticos, neumáticos, hierro y acero. Un tema espinoso que ya está generando una tensa polémica entre Buenos Aires y Beijing, pero que difícilmente hará retroceder a China. El dragón llegó para quedarse.

Estrategia de Beijing. América Latina ocupa el cuarto lugar entre las prioridades de política exterior china, por detrás de los países de la cuenca del Pacífico (incluyendo a EE.UU.), Europa y África.

Las naciones de la región comparten con China principios tradicionales como la defensa de la soberanía y la no injerencia en los asuntos internos de otros estados. Apuestan por un sistema internacional multipolar y rechazan el unilateralismo de EEUU, lo que favorece las relaciones bilaterales.

Pero se equivocan quienes piensan que Beijing utilizará su presencia en América Latina para perturbar a Washington. China es el segundo socio de EEUU, después de Canadá, y es el primer poseedor de bonos estadounidenses en el mundo, por lo que no arriesgará su relación estratégica con EEUU por apoyar aventuras políticas en Latinoamérica. El objetivo político primordial de China es restarle apoyos a Taiwán en América Latina y el Caribe.