Beijing. China está estudiando separar el transporte de pasajeros del de mercancías dentro de su sistema ferroviario, uno de los más transitados del mundo. El primer paso será la puesta en marcha de la red de alta velocidad de transporte de pasajeros en 2015.

Según el plan quinquenal de transporte recientemente aprobado por el Consejo de Estado, gabinete chino, para finales del 2015 se creará una estructura ferroviaria troncal de alta velocidad con cuatro líneas que surcarán el país de este a oeste y otras cuatro de norte a sur.

Según explicó el Ministerio de Ferrocarriles, esta red tendrá un total de 18.000 kilómetros (11.184 millas) de longitud, y sería capaz de alcanzar una velocidad media de 200 kilómetros por hora. Este agosto ya estaban operativos 6.894 kilómetros de la red, una longitud menor a la del año pasado debido a los recortes en la velocidad impuestos después de un mortal accidente de Wenzhou.

El pasado 23 de julio, en las cercanías de la ciudad de Wenzhou, provincia oriental de Zhejiang, un tren de alta velocidad embistió contra otro que estaba estacionado, dejando un saldo de 40 muertos y 172 heridos.

Wang Mengshu, experto en ferrocarriles, señaló que la inauguración de las líneas de alta velocidad permitirá aliviar el tráfico en las vías convencionales, que gradualmente se centrarán exclusivamente en el transporte de mercancías.

"Separar a pasajeros y mercancías en distintas vías incrementará considerablemente el volumen de tráfico", dijo Wang, también miembro de la Academia de Ingeniería de China. "El plan refleja la intención de China de desarrollar las redes de alta velocidad como solución a la congestión de sus líneas de transporte", añadió.

El plan, largamente esperado, supone la reanudación del desarrollo de los trenes de alta velocidad después de que el accidente de Wenzhou echara un jarro de agua fría sobre el entusiasmo inicial.

A raíz del siniestro, China interrumpió las obras de los nuevos tramos y realizó inspecciones de seguridad en los ya existentes. Un total de 54 personas, entre ellas altos cargos ministeriales, fueron halladas responsables del accidente y castigadas. Todas las administraciones ferroviarias locales han sido aleccionadas para mejorar la gestión y horarios de los trenes, así como velar por la seguridad laboral mediante cursos intensivos de formación.

Un informe publicado en julio por el Ministerio de Ferrocarriles revela que más de 1.000 estaciones han revisado y reforzado sus equipos de señalización e iluminación.

Estas medidas se impusieron en respuesta a la mala coordinación y la avería de los equipos de señalización que provocaron el accidente de Wenzhou.

"Gracias a las nuevas tecnologías y a una gestión disciplinada, la línea de alta velocidad en China será mucho más segura", dijo Huang Qiang, investigador en jefe de la Academia China de Ciencias Ferroviarias.

Es necesario tener siempre presente el accidente y aprender de los errores del pasado, opinó Wang. "Esto es vital para el desarrollo e innovación tecnológica en China".

Wang también manifestó que el país debe continuar adelante con sus proyectos de alta velocidad.

"En los últimos 15 años, China ha elevado seis veces la velocidad máxima de sus líneas convencionales, dejando poco margen de mejora. Sería peligroso seguir aumentándola. Por ello, es necesario construir nuevas líneas", indicó.

Pasajeros y mercancías llevan circulando por los mismos raíles desde que China estableció su primera red ferroviaria. Sin embargo, compartir las vías dificulta enormemente la capacidad de responder a las exigencias del mercado.

Datos publicados por el Banco Mundial muestra que China es el segundo país del mundo en volumen de tráfico de mercancías, y el primero en transporte de pasajeros.

Con todo, Wang recordó que China sólo disponía de 93.000 kilómetros de vías a finales del 2011. "Si dividimos el metraje por cápita, no llega ni a la longitud de un cigarrillo", dijo.

"La densidad de la trama ferroviaria en China está aún muy lejos de adecuarse a las necesidades de la segunda economía mundial", agregó.

Ye Tan, una de las principales analistas económicas de China, dijo que la creación de una red de alta velocidad permitirá a las redes convencionales centrarse en el transporte de mercancías para satisfacer así las demandas del mercado.

Ye también señaló que los ferrocarriles de alta velocidad podrían erigirse en una alternativa al sector de la construcción en cuanto a la creación de empleo y la revitalización de la economía del país, cuyo crecimiento descendió a un 7,6% en el segundo trimestre de este año, el índice más bajo de los últimos tres años.

Mientras que la construcción de ferrovías se ralentizó después del accidente de Wenzhou, en los últimos meses el sector de ferrocarriles de alta velocidad en China ha realizado avances rompedores en investigación y desarrollo, así como en cooperación internacional.

En agosto, la estatal empresa China CNR le vendió a Siemens AG un lote de vagones de tren de alta velocidad por valor de US$14,3 millones estadounidenses, marcando la primera exportación de productos de esta naturaleza a Europa.

En abril, la empresa CSR se hizo con el proyecto de construcción de trenes de alta velocidad para Hong Kong. Éstos circularán por un sector de la ciudad, conectándola con las metrópolis sureñas de Shenzhen y Guangzhou. Se trata de la primera vez que una compañía china suministra trenes de alta velocidad a Hong Kong.

Estos proyectos han despertado el interés de varios líderes extranjeros. Durante su visita a China en abril, la primera ministra de Tailandia, Yingluck Shinawatra, viajó en el tren de alta velocidad que conecta Beijing y Tianjing a una velocidad de 120 kilómetros por hora. Al finalizar el trayecto, de apenas 33 minutos de duración, la dignataria elogió lo conveniente que resultaba el tren, y dijo que, gracias a él, era como si ambas ciudades fueran una sola.

Durante la visita, China y Tailandia firmaron un acuerdo para estrechar la cooperación ferroviaria, según informaron ambos gobiernos en un comunicado conjunto.

Poco a poco, los pasajeros están volviendo a tomar el tren de alta velocidad. La línea que une Beijing con Shanghai transportó a unos 52,6 millones de personas durante su primer año de funcionamiento, que finalizaba el 30 de junio. Más de 144.000 pasajeros circulan por ella a diario. Mientras que cada vez más grandes ciudades se suman a la red de alta velocidad, también se está elaborando un plan destinado a conectar todas las ciudades con una población mayor de 500.000 habitantes.

De acuerdo con el plan quinquenal, para el 2015 China dispondrá de una red ferroviaria de 40.000 kilómetros de longitud total, con una velocidad media de 160 kilómetros.

Sin embargo, aún resta por ver si será posible llevar a buen puerto todos los proyectos, ya que su principal inversor, el Ministerio de Ferrocarriles, se enfrenta a una tasa de endeudamiento del 60%.

Constreñido por la falta de fondos, el ministerio emitió un comunicado a principios de este año invitando a los inversores privados a participar en la financiación de sus proyectos, bajo la promesa de no hacer distinciones entre capital público y privado.

Ye atribuyó la tradicional reticencia de los inversores privados a entrar en el sector ferroviario a la ineficiencia y mala administración que éste arrastra desde hace años. La analista ha reiterado en varias ocasiones la necesidad de emprender reformas para reformar el sector.

Por su parte, Wang cree que la invitación aún carece de detalles. "El capital privado se lo pensará dos veces antes de entrar en el sector ferroviario, a menos que exista un plan detallado de la distribución de beneficios entre los involucrados", dijo