A Alejandro Figueroa nadie le opaca la sonrisa. Y no hay por qué. Como presidente del Banco de Bogotá, el segundo más grande del país después de Bancolombia y por encima de Davivienda, le fue “de maravilla” el año pasado. El total de activos alcanzó los $100,7 billones (US$49.248 millones), representando un crecimiento del 25% anual, la cartera neta sumó $56,6 billones (US$27.680 millones), los depósitos fueron de $64,1 billones (US$31.348 millones) y la utilidad neta registró los $1,4 billones (US$684 millones). No tuvieron cifra mala, dirían los analistas. ¿Cómo lo hicieron y para dónde van? Figueroa le responde a El Espectador.

-¿Cómo fue 2013 para el Banco de Bogotá?

-Fue un año muy bueno. Llegamos a un balance total consolidado del banco de $100 billones (US$48.906 millones), con buenos crecimientos en todas nuestras líneas. En cartera lo hicimos alrededor del 15%, en depósitos también fue por ese nivel, y en Cetroamérica hicimos dos nuevas adquisiciones que le dan un nuevo impulso al banco: el BBVA en Panamá y el Reformador en Guatemala. Este año los vamos a fusionar y quedan bajo el nombre BAC.

-Tuvieron un alza en hipotecario. ¿Por qué les fue tan bien?

-No estábamos en la línea hipotecaria y hace año y medio tomamos la decisión estratégica de entrar en ella, entonces ya estamos en cerca de un billón. No podemos tomar tasas de crecimiento porque arrancamos de cero, pero esperamos terminar el año al rededor del billón y medio (US$733 millones). Hay una gran demanda por el crédito hipotecario porque lo primero que uno quiere tener es la casa.

-Está claro que no hay burbuja inmobiliaria, pero el precio de la vivienda es muy alto. ¿Qué tanto está ganando el banco allí?

-Le tenemos que aconsejar a la gente que adquiera vivienda de acuerdo con su capacidad de gasto, que no pase su cuota de un tercio de sus ingresos mensuales. Ahora, en Colombia siempre se ha valorizado la vivienda, excluyendo 1999 y el año 2000, cuando la deuda era más cara que la vivienda misma. Pero, en general, la gente siempre termina ganando en términos de riqueza personal cuando adquiere una vivienda. Siempre va a ser bueno comprar una. Entonces nosotros vemos muy alta la demanda. Y también hay oferta suficiente. En los estratos altos la oferta es menor que la demanda, por eso se han disparado tanto los precios.

-¿Cómo ve el sistema financiero?

-A todos los bancos les ha ido muy bien. Afortunadamente para la economía colombiana, porque si usted no tiene un sistema fuerte, la economía no funciona. Cuando un sistema financiero tiene problemas, que fue lo que pasó en Europa y EE.UU., la recuperación se vuelve más lenta. Por eso en 2008 no hubo problemas, porque ninguno de los bancos colombianos tenía inversiones en todos esos papeles en el exterior. El crecimiento bajó en 2009, pero la economía recuperó su senda. En cambio, en el año 2000, cuando hubo problemas en el sector financiero, la recuperación fue muy larga.

-La economía es cíclica. ¿Hasta cuándo nos va a durar este buen momento?

-Creo que la economía colombiana tiene el potencial para crecer entre el 4% y el 4,5%. Tenemos la capacidad instalada, el crecimiento en inversión y, lo más importante, la demanda de los consumidores. En la medida en que hay más empleo, suben los ingresos, aumenta la demanda y el país crece.

-¿Están pensando en integrar todos los bancos del grupo?

-No, hay una decisión estratégica de los doctores Sarmiento Angulo y Sarmiento Gutiérrez de seguir como estamos. Lo que sí estamos aprovechando son las sinergias de ser cuatro bancos con servicios integrados en tecnología, centros de respaldo comunes y programas de compra comunes. Pero cada uno tiene su estrategia comercial independiente.

-El año 2013 fue muy bueno. ¿Cómo proyectan 2014?

-Conservando una buena línea de crecimiento y siendo muy prudentes. Este banco se ha caracterizado por la prudencia, por no concentrar el riesgo, por la calidad de su cartera y por la eficiencia. Así es que hay que trabajar para que las cosas salgan bien.

-¿El Banco de Bogotá es la joya de la corona del Grupo Sarmiento?

-Somos un poquito más de la mitad del grupo.