Bogotá. El miércoles, en las horas de la mañana, Enrique Martínez, director del Instituto Nacional de Vías (Invías) de Colombia, recibió una llamada con carácter urgente en su despacho. Al otro lado de la línea estaba el gobernador de Huila, Luis Jorge Sánchez, quien muy preocupado empezó a relatarle los pormenores de una delicada situación.

Con tono enérgico, Sánchez habló de la parálisis que desde hacía varios meses tenía una de las obras vitales para el desarrollo del suroccidente del país, fundamental para el departamento de Huila y clave para las exportaciones desde Buenaventura: el corredor del Paletará.

Se trata de una carretera de 66 kilómetros que el 5 de junio de 2009 había adjudicado el Invías a la Unión Temporal Corredores Arteriales. Una obra que costó $77.589 millones (US$38 millones) y que, según el cronograma oficial, debe quedar lista en junio de 2012.

Ante los retrasos, el gobernador Sánchez le comunicó al director del Invías que lo mejor era que los contratistas cedieran la construcción de la carretera a otra empresa y así, desde ya, evitar conflictos por incumplimiento.

La conversación entre los funcionarios finalizó con el compromiso de que el director de la entidad revisaría el asunto. No obstante, para Martínez la situación no era nueva. Hacía pocos días había visitado su despacho uno de los directivos de la empresa para manifestarle, de manera informal, la opción de entregar el contrato a un tercero.

Nuevos líos. El asunto no pasaría de ser uno más dentro de las dificultades y los conflictos que se presentan al hacer negocios con el Estado, de no ser porque nuevamente salió a relucir en el firmamento de los líos contractuales el polémico Grupo Nule.

En efecto, la Unión Temporal Corredores Asociados está conformada por las dos empresas matrices del referido grupo. MNV S. A. (Manuel Nule Velilla) y Gas Kapital GR S. A. Estas firmas poseen el 40% del negocio en asocio con la compañía Ingenieros Constructores Gayco S. A. y la firma Suárez, y Silva Ltda. Ingenieros Contratistas son dueños del 60% del contrato.

Ante la difícil situación de la obra y en medio de un entorno marcado por la polémica en Bogotá, causada por los retrasos en las obras de la calle 26, para citar sólo uno de los diversos conflictos de los Nule, el director del Invías quiso tomar precauciones para que el escándalo no se ampliara al entorno nacional.

Por eso, el jueves en la mañana partió de urgencia una comisión del Invías hacia la zona de la obra en donde confluyen los departamentos de Cauca, Nariño, Tolima y Valle del Cauca.

Allí, durante todo el día, el mismo director del Invías, acompañado de ingenieros, abogados y otros técnicos, así como funcionarios de la Gobernación de Huila, ratificaron lo que ya se venía diciendo en la región: que pese a que los contratistas recibieron un jugoso anticipo, las obras estaban paralizadas.

No obstante, las conclusiones de la visita parecieron el descubrimiento del agua tibia, en razón a que casi desde el comienzo de la obra los incumplimientos se hicieron evidentes. Fueron los propios veedores ciudadanos y habitantes de la zona, que desde el 21 de septiembre del año pasado, a tan sólo cuatro meses de la adjudicación, la unión temporal empezó a fallar.

En esa fecha expresaron los habitantes de la zona que alguna maquinaria había llegado, pero las obras no se iniciaban. Otros, como Luis Alfredo Gómez, destacaron problemas con la compra de predios, con los permisos ambientales de la Corporación Autónoma Regional del Alto Magdalena (CAM) y la falta de entrega de documentos para realizar los trámites.

Un tema que fue explicado por las autoridades locales, como el director regional de la CAM, quien dijo que la entidad a su cargo ha atendido con celeridad todos los trámites solicitados y argumentó las quejas del contratista como una estrategia para justificar el atraso en la entrega de las obras.

Como ha sucedido en otros negocios del denominado Grupo Nule, nuevamente la razón salta a la vista: no hay dinero para sacar adelante las obras, por eso la fórmula para solucionar el enredo es hacer la cesión del negocio a un tercero.

Alternativas. El director del Invías, Enrique Martínez, evalúa actualmente dos opciones: por el incumplimiento en la obra ya se inició el proceso contractual que implica la imposición de multas.

Frente a la cesión del contrato del corredor de Paletará, el camino más expedito parece ser la entrega del negocio a otro contratista, como ya se lo manifestaron al propio Martínez. Un asunto verbal y que según el director del Invías debe ser oficializado por escrito ante su despacho.

Las dificultades del Grupo Nule no paran. Sus dueños sostienen en privado que están haciendo todo lo posible por cumplir con sus obligaciones y superar sus problemas de liquidez, que ahora se hacen más críticos porque la semana pasada la Contraloría General de la República los notificó de un embargo para hacer efectivo el cobro de $13.700 millones que le adeudan a la Nación.

Curiosamente, El Espectador conoció que algunos miembros de la reconocida familia de la Costa Atlántica ya partieron hacia Estados Unidos. Entre tanto, un importante corredor de desarrollo vial para el país sigue paralizado.