La gran preocupación de las empresas de ingeniería para participar en las licitaciones de Cuarta Generación de Concesiones (4G) sigue siendo la financiación. Sin embargo, a medida que avanza el proceso, hay más confianza y son más las empresas a las que les está cuadrando los números.

Para Clemente del Valle, presidente de la Financiera de Desarrollo Nacional (FDN), las tasas no son tan malas como se dice, de lo contrario, ningún consorcio habría presentado oferta por alguno de los proyectos. Sin embargo, cree que para algunos consorcios, especialmente extranjeros, sus expectativas de rentabilidad no son suficientes frente al riesgo que deben asumir en la ejecución del proyecto.

Considera que hay presión de los consorcios al gobierno para que se incrementen las vigencias futuras, pero sostiene que no aceptarán las exigencias, ya que esto lo pagarían todos los colombianos.

El siguiente es el diálogo con Clemente del Valle, quien trabaja en la búsqueda de herramientas que faciliten la financiación de los proyectos.

-Sigue la preocupación de empresas a las que no les cierran los números. ¿Las tasas sí dan?

-Hay dos cosas. Cuando los constructores corren los modelos, la rentabilidad que les da, sin todavía meterle el tema de tasas de financiación, no compensa el riesgo que perciben o están asumiendo y ahí viene la discusión. Lo otro que es claro es que sí hay concesionarios a los que las tasas les están dando y compensan la percepción de riesgo que ellos tienen, por eso es que se han presentado dos o tres ofertas en cada una de las licitaciones.

-¿Son competitivas las tasas?

Si las tasas fueran una locura, nadie se habría presentado. Es claro que las tasas no son tan malas. Sin embargo es posible para algunos, sobre todo los extranjeros y especialmente quienes no han operado en Colombia, o para los consorcios donde el dominante es el extranjero y que no tiene suficiente experiencia, que sus expectativas de rentabilidad son más altas. Aquí hay algunos consorcios que tienen proyectos en Perú, Chile o México y que luego de mirar y hacer el análisis, concluyeron que aquí no les da tanto como les da allá y sienten que tienen más riesgo. Ese es un planteamiento que están haciendo algunos grupos.

-¿Se están generalizando las dificultades de financiación?

-No, todos los proyectos no son iguales. Hay unos que dan más y otros que dan menos. Hay algunos en que ha habido más interés y otros donde ha habido menos interés, pues en uno se presentó solo un consorcio, en otros dos y en otros tres. Hay proyectos donde ese análisis a unos les ha dado y a otros no. No puede uno generalizar y decir que toda la 4G no da. En mi opinión, los consorcios están también presionando al Gobierno para ver si pueden obtener más recursos, más vigencias futuras.

-¿Cómo corregir esta problemática?

-Para atender y dar una salida facilista a esta problemática se podría pedir que el Gobierno pusiera más plata. Pero creo que esa no ha sido la posición de este gobierno. Ha dicho, y nosotros creemos, que aquí hay una rentabilidad, de pronto no es generosísima, pero no es una rentabilidad que no permita ninguna participación de los concesionarios. Es una rentabilidad ajustada, pero creemos que es adecuada para lo que el Gobierno considera los riesgos. El punto es que si yo quiero atraer más empresarios, entonces aumento la rentabilidad o la otra posibilidad es mitigar mejor los riesgos. Y es allí donde el Gobierno va a tener que trabajar en los próximos meses.

-¿Cómo debe actuar el Gobierno para atacar este tema?

-Hay conciencia del Gobierno de que se deben asumir o eliminar los riesgos como tales. O reducir la percepción de ese riesgo. Por ejemplo, en el tema de las licencias ambientales, se ha generado mucha bola de nieve, pues todo el mundo dice que las licencias son complicadísimas y que la ANLA es demoradísima. Eso a veces ha sido cierto y a veces no tan cierto. Pero el Gobierno puede trabajar un poco más en una reingeniería de los procesos ambientales y separar el tema. Ha habido una discusión y es que hay proyectos donde lo único que se está haciendo es construir una segunda calzada en un tramo que ya está hecho, donde no hay impacto o es muy pequeño, y donde hay que construir una vía que sí tiene alta incidencia ambiental. Los trámites van por el mismo camino, cuando deberían separarse y atenderse de manera diferente.

-¿Se puede crear una vía exprés para estos trámites?

-Se está mirando si existe la posibilidad de crear trámites expeditos para proyectos donde el impacto es realmente bajo, por lo tanto no debería atenderse de esta forma. Es algo que el Gobierno está mirando, discutiéndose con la ANLA y con el Ministerio del Medio Ambiente. Hay un espacio para que el Gobierno mejore sus procedimientos y ayude a reducir esa percepción de riesgo, que es más grande en los extranjeros. Y también mejorar lo de las consultas. El trabajo del Gobierno no es simplemente atender la exigencia de añadir vigencias, porque eso es poner muchos más recursos del Estado. Hay que reenfocar mucho de esa preocupación en cómo mitigamos los riesgos, de tal forma estos no se perciban tan grandes, sino más reducidos, y eso mejorará el balance para los consorcios interesados en los proyectos.

-¿Cuál es la preocupación de los fondos?

-El tema ambiental. Hoy los veo mucho más convencidos, han visto lo que se ha hecho con el contrato, la forma como se distribuyeron los riesgos, y estamos trabajando en productos para ellos.

-¿Qué clase productos?

-Productos que se acomoden a ellos. Estamos trabajando en dos frentes. En el de bonos se expidió una norma que crea un fondo para que las compañías de seguros y pensiones puedan manejar, dentro de un régimen de capital privado, un vehículo para deuda de infraestructura que les dé mucha flexibilidad para poder participar en los proyectos por vía de un instrumento de deuda. Este fondo, que será administrado por un especialista, tendrá una gran flexibilidad para poder comprar la cartera, financiarla vía crédito y hacer compromisos futuros. La CAF y firmas de banca de inversión están impulsando estos fondos, con el animo de darles la posibilidad de entrar desde un principio a los proyectos y tener formas de refinanciarse.

-¿Cuál es el otro?

-El segundo camino es el de los bonos. Para ello hemos trabajado en el desarrollo de uno de refinanciación, que fue calificado AA+. Esta herramienta les pareció buena; sin embargo están a la espera de mirar la ficha técnica que muestre en detalle el proceso. Este bono se podría emitir desde el principio del proyecto, pero la plata no necesariamente se le desembolsa al proyecto, para no asumir ningún riesgo, sino que se invierte en unos papeles seguros y se les paga una comisión, una rentabilidad adicional a los fondos por tener esa plata allí invertida. El condicionamiento señala que cuando el proyecto entre en operación se desembolsa la plata para pagar y refinanciar al banco, para que pueda prestar a otros proyectos. Esta herramienta se conoce como bonos del día cero.