Los residuos de 28.000 hectáreas de plátano en la zona de la Orinoquia son aprovechadas por un grupo de mujeres capacitadas por la Universidad Nacional para generar valor agregado y recursos económicos con la elaboración de fibras y artesanías.

El proyecto, realizado por el Grupo de Trabajo Académico y Biorremediación (GTA) de la U. Nacional, con el apoyo de la Vicerrectoría Nacional de Investigación, se enfocó en la documentación de un proceso de extracción de fibras y elaboración de artesanías a partir de los residuos de la cosecha del plátano, con el que se capacitaron inicialmente a 26 mujeres y cinco hombres en Saravena (Arauca).

Posteriormente, con un proyecto de transferencia solidaria, la Universidad otorgó recursos al grupo para capacitar en el municipio de Tame a 46 mujeres en la extracción de este material, pero ya con el manejo de un mercado específico de producción de fibra y elaboración de una especie de esterillas.

Asimismo, se les enseñó a elaborar artesanías, no solamente con las fibras, sino también con las calcetas u hojas secas de esta planta, con las que se obtuvo un resultado de 15 productos diversificados, como hilo, individuales decorativos, fruteros, muñecos y pesebres, además de otros productos como bolsos y mochilas, que comenzarán a elaborarse próximamente.

La reunión de este grupo tuvo como fruto la creación de una asociación que se presentó al Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural, con el fin de recibir recursos para el montaje de una pequeña planta industrial de producción de estas fibras.

Oscar E. Suárez Moreno, director del Grupo de Trabajo Académico y Biorremediación de la U.N. explicó que con el proyecto se espera generar desarrollo humano sustentable, y que lo que no se utilice en las producciones rurales, en este caso el plátano, sea aprovechado en generación de valor y de ingresos no previstos que para algunas personas ya alcanzan los $700.000 mensuales.

Es de resaltar que esta zona tiene 28.000 hectáreas de cultivos de plátano, con un promedio de 1.700 plantas por hectárea, de las cuales se pueden extraer hasta dos libras de material por tallo en seco al año.

“Aquí juega un papel muy importante la imaginación, la creatividad y la iniciativa de las personas. Lo que hacemos desde la Universidad es generar tecnologías de bajo costo, muy asociadas a las condiciones económicas de las personas, para que elaboren productos innovadores y de calidad y los lleven a mercados determinados”, expresó el profesor.

Agregó que la primera fase, basada en la enseñanza de la producción, está culminada y que se viene una segunda etapa focalizada en la agroecología, en la cual se enseñará la elaboración de un alimento sustituto de la carne con la flor del plátano, producción de celulosa de papel a partir del vástago, o papel orgánico, y harina a base de cáscara.

Posteriormente, el proyecto se concentrará en un modelo de educación en agroecología, desarrollo humano sustentable y economía solidaria, para finalizar en junio de 2015 con una fase de emprendimiento y mercados con la que se espera hacer una rueda de negocios en Italia.