Bogotá. Con la firma del contrato de concesión portuaria entregado ayer por la Agencia Nacional de Infraestructura (ANI) se dio inicio a la construcción de la primera planta de regasificación del país. Este proyecto llega en momentos en que se pronostica que Colombia tendrá un déficit de gas para 2017 de entre 50.000 y 100.000 pies cúbicos, el cual, aunque pequeño, podría seguir creciendo si no se hacen nuevos hallazgos del insumo.

Aunque existen amplias expectativas en cuencas como la del Sinú y Orca 1, en La Guajira, aún no se ha hecho la confirmación de su prospectiva. Para atender esa necesidad se construirá la obra, que estará a cargo de la Sociedad Portuaria del Cayao (Spec), empresa que pertenece en 51% a Promigás y 49% a un socio chileno.

El gas natural licuado que se procesará en la planta beneficiará, principalmente, a las tres termoeléctricas más importantes de la región Caribe: Termobarranquilla, Termocandelaria y Zona Franca Celsia. Es en esta zona del país donde precisamente se han presentado protestas por los continuos apagones, y la generación es, sobre todo en época de sequía, uno de los problemas que se suman al mal servicio denunciado por la comunidad.

El gerente de Spec, José Luis Montes, aseguró que en este proyecto se invertirán US$140 millones. “Es la primera planta con la que Colombia tiene acceso al mercado internacional de gas natural licuado. La producción con combustibles líquidos es mucho más costosa y ya no será necesaria”. En América Latina sólo hay construcciones de este tipo en Chile (dos), Argentina y Brasil.

La obra estará lista para entrar en su fase productiva en 2016 y contará con una inversión de US$180 millones. Su capacidad permitirá procesar 400 millones de pies cúbicos diarios, es decir, produciría el 27% de la demanda de energía del país.

En su primera fase, la planta regasificadora estará instalada en un barco que permanecerá anclado en el puerto. En él se llevará a cabo el proceso de conversión y posteriormente abastecerá a través de oleoductos a la red nacional de Promigás. La segunda etapa, la construcción de la planta en tierra, dependerá de que las termoeléctricas así lo demanden.

“Esta es la primera fase, pero la segunda no está definida y depende de otras consideraciones, como las hechas por las térmicas. Lo único es que, por razones técnicas, debe haber un consumo mínimo de 50 millones de pies cúbicos. Este proyecto se vuelve cada vez más importante porque los fenómenos extremos se presentan con más frecuencia”, dijo el presidente de Promigás, Antonio Celia.

Sin embargo, el presidente de la Asociación Nacional de Generadoras (Andeg), Alejandro Castañeda, manifestó que lo más lógico es que en los próximos diez años, cuando se debe evaluar si se lleva a cabo la segunda fase, se defina la construcción de la planta en tierra, dependiendo de si no hay nuevos hallazgos.

“Si mañana hay nuevos hallazgos de gas en Colombia, los agentes térmicos van a aprovechar ese gas más barato para trasladárselo a los usuarios. Todo depende de la geología colombiana. Si encontramos reservas abundantes en tierra, pues contamos con ese seguro (la planta), pero si no lo más lógico sería la construcción de instalaciones en tierra”, aclaró.