Bruselas. La Comisión Europea publicó planes este miércoles para endurecer los límites sobre cuánto dióxido de carbono pueden emitir los automóviles nuevos, dando pie a advertencias de que podría provocar daños a la ya frágil industria automovilística.

Las propuestas, que la comisión dice que podrían quitar miles de millones de euros de la cuenta de combustible de la Unión Europea (UE) y reducir la emisión de gases de efecto invernadero en millones de toneladas, conservan gran parte de los detalles de un borrador visto el mes pasado.

Sin embargo, después de las presiones de la industria automotriz, introducen una flexibilidad limitada respecto a cómo podría ser implementado un objetivo obligatorio para el 2020 para limitar el CO2 a un promedio de 95 gramos por kilómetros (g/km) para los automóviles y 147 g/km para las camionetas.

La legislación existente establece un límite obligatorio para los automóviles para el 2015 de 130 g/km, con un objetivo de 175 k/km para las camionetas para el 2017.

La comisaria climática de la UE Connie Hedegaard dijo a los periodistas que la regulación propuesta era "justa y equilibrada" y que las lagunas legales habían sido reducidas.

Comparadas con las regulaciones existentes, todos los manufactureros tendrían que contribuir con el mismo esfuerzo relativo para hacer que sus automóviles sean más eficientes, dijo Hedegaard.

"Con nuestras propuestas, no sólo estamos protegiendo el clima y ahorrando el dinero de los consumidores, sino que también estamos impulsando la innovación y la competitividad en la industria automotriz europea. Y como resultado de eso crearemos un substancial número de empleos", agregó.

La Asociación de Fabricantes Europeos de Automóviles (ACEA, por su sigla en inglés) describió a los objetivos como "extremadamente desafiantes".

"Esto incrementará los costos de manufactura en Europa, creando una desventaja competitiva para la región y frenando aún más la renovación de la flota", dijo el secretario General de ACEA, Ivan Hodac, en un comunicado.

Doble victoria. El vicepresidente de Renault, Philippe Doublet, dijo que habría costos adicionales de manufactura, pero afirmó en una reunión en Bruselas el martes que el límite de 95 g/km para los automóviles era alcanzable.

No está claro cómo los costos adicionales de fabricación pueden ser trasladados a los clientes en el actual clima sin deprimir aún más las ventas de automóviles. Los activistas han estimado el costo por auto en alrededor de 1.000 euros.

La directora general de la Organización de Consumidores Europeos (BEUC, por su sigla en inglés), Monique Goyens, acogió las propuestas. "Esta es una doble victoria", dijo a los periodistas, agregando que "se ahorra costos de combustible y contribuyen con el frente ambiental".

Los ambientalistas, mientras tanto, dijeron que los planes marcaban un avance, pero que carecían de ambición. Argumentaban que con la tecnología existente se puede cumplir con 80 g/km.

Criticaron también la decisión de retener una cierta cantidad de "súper créditos", que permite a los fabricantes de automóviles compensar los vehículos que consumen demasiada gasolina con vehículos de baja emisión.

La utilización de los súper créditos bajo la propuesta nueva ley es menor, sin embargo, que bajo la legislación vigente.

En general, los consumidores ahorrarán alrededor de 30.000 millones de euros (US$36.860,7 millones) al año en ahorro de combustible y se estima que los objetivos podrían incrementar el PIB de la UE en 12.000 millones de euros al año.

También ahorraría 160 millones de toneladas de petróleo- por un valor de 70.000 millones de euros a los precios de hoy - y alrededor de 420 millones de toneladas de CO2 para el 2030.