El anuncio de la asociación entre Lan Chile y la brasileña TAM, realizado el viernes (13/08) hizo vibrar los noticiarios. Y no es para menos, dice Breno Altman, periodista y director editorial del sitio Opera Mundi, porque la negociación permite la creación del principal conglomerado de transporte aéreo en América Latina, con un valor accionario de US$12.200 millones y tercero del mundo en el sector, después de las estatales Air China y Sigapore Airlines.

El negocio, por lo mismo, está lejos de ser sólo importante para sus inversionistas. Las posibles repercusiones, incluso, afectan la política internacional del gobierno brasileño, la estabilidad del mercado interno y los rumbos de la integración latinoamericana. Los términos acordados entre ambos grupos empresariales, analiza Altman, se convierten en negocios estratégicos en el desarrollo económico.

El acuerdo crea el holding llamado Lata, con sede en Santiago. La actual controladora de Lan, la familia Cueto, será propietaria del 70,6% de la nueva empresa. La familia Amaro, de TAM, se quedará con el resto, 29,4%. El presidente de la compañía brasileña, Mauricio Amaro, a pesar de ser socio minoritario, fue señalado como el presidente del Consejo de Administración. Las operaciones serán dirigidas por Enrique Cueto, como representante ejecutivo de Latam.

La ley brasileña prohíbe que los extranjeros tengan más del 20% de las acciones de las compañías aéreas. El acuerdo entre chilenos y brasileños, sin embargo, eludió el problema de manera creativa, afirma Altman.

A pesar de que las dos compañías seguirán existiendo como firmas autónomas, ninguna de ellas será listada en bolsa. La empresa fundada por Rolin Amaro, dejará de existir en la bolsa de Sao Paulo, por no negociar papeles directos de empresas que tienen sede en otros países. Su presencia sólo se producirá en forma de Brasil Depositary Receipts (certificados de depósito) emitidos por la sociedad holding, que sustituirá a las acciones preferenciales y serán comercializadas en Chile o en Estados Unidos.

La pregunta, sin embargo, no se resume a la desnacionalización del centro que dirige la importante empresa brasileña. La estrategia de Lan tiene un declarado propósito de monopolio, asegura el analista. Dotada de una saludable musculatura financiera, la empresa chilena tiene condiciones de para acumular suficiente crédito e impulsar poderosas acciones de dumping en el mercado brasileño y latinoamericano.

Una fuerte baja en los precios, que al principio sería recibida con satisfacción entre los usuarios, podría llevar a la quiebra a los competidores y una vez que se acabe la guerra de precios, con el fracaso de la competencia, las tarifas podrían recuperarse.

Ningún país relevante, que busque un camino sustentable y autónomo de desarrollo puede carecer de compañías en sectores como aéreo, telecomunicaciones o energía. Hasta por razones de seguridad nacional, dice Altman.

En este sentido, la adquisición de TAM, encubierta por LAN, tiene un potencial razonable para poner la industria de las aerolíneas en un escenario de fuerte turbulencia, a juicio del editor de Opera Mundi.