Buenos Aires. Una disputa entre sindicatos del puerto argentino de Rosario podría agudizar un conflicto que este lunes mantenía paralizado el procesamiento y los embarques agrícolas, lo que llevó a la principal bolsa de granos de Argentina a pedir la intervención del gobierno.

La crisis comenzó este miércoles 26 de enero con una huelga por un reclamo salarial, una medida que impulsó los precios de los futuros agrícolas en los mercados internacionales, puesto que Argentina es uno de los principales exportadores de alimentos del mundo.

La Bolsa de Comercio de Rosario, el mayor mercado de granos de Argentina, advirtió que la prolongación del conflicto ocasionará "daños irreparables" que afectarán a los productores, a todos los eslabones de la cadena industrial y comercial, y a la economía en general.

La Bolsa de Comercio de Rosario, el mayor mercado de granos de Argentina, advirtió que la prolongación del conflicto ocasionará "daños irreparables" que afectarán a los productores, a todos los eslabones de la cadena industrial y comercial, y a la economía en general.

"En consecuencia, la Bolsa de Comercio de Rosario solicitó formalmente vía telegrama a las autoridades públicas competentes a nivel nacional y provincial su urgente intervención para que se arbitren las medidas que sean necesarias", agregó en una nota de prensa.

Además sostuvo que de persistir el conflicto podrían incumplirse contratos de venta de granos y subproductos.

Los empleados afiliados en la Confederación General de los Trabajadores (CGT) de San Lorenzo -en los suburbios de Rosario- están realizando piquetes que mantienen bloqueadas las plantas y los puertos de empresas como Bunge, Cargill , Louis Dreyfus, Molinos, Noble, Vicentín y la Asociación de Cooperativas Argentinas (ACA).

Los trabajadores de la CGT representan sólo cerca del 13% del total de empleados de las firmas agroexportadoras y el 87% restante forma parte del sindicato de obreros aceiteros, que al no poder ingresar a trabajar, podrían ser suspendidos por las empresas.

Todo igual. La situación creó tensión entre los sindicatos, lo que podría generar violencia y agravar un conflicto del que aún no se vislumbra un final.
"Vamos a pedir que no suspendan gente, que no pierdan el salario. Si no, va a haber un enfrentamiento", señaló a Reuters Pablo Reguera, secretario general del Sindicato de Obreros y Empleados Aceiteros de San Lorenzo (Rosario).

"Cuando le metan la mano en el bolsillo (le saquen dinero del salario) a la gente se pudre todo (habrá problemas)", añadió.

Reguera se reunió posteriormente en Buenos Aires con funcionarios del Ministerio del Trabajo e indicó que no estuvieron presentes las empresas exportadoras.

Tras la reunión, una fuente del Ministerio de Trabajo dijo a Reuters: "todo sigue igual. El conflicto sigue bajo la órbita del Gobierno de Santa Fe".

La fuente, que pidió no ser identificada, dijo que el Ministerio no tiene previsto intervenir en el conflicto a no ser que el Gobierno provincial lo pida.

Mercados. La protesta mantenía el lunes demorados a 22 buques en las localidades de San Lorenzo, San Martín y Timbúes, en el área portuaria de Rosario, generando millonarias pérdidas para las compañías.

Según la Prefectura local, nueve de los buques se encontraban en las terminales a la espera de cargar mercadería y 13 estaban aguardando entrar a los puertos en el río Paraná.

La incertidumbre sobre los embarques hizo subir el lunes los precios de la soja y el maíz en la plaza de futuros de Chicago, una referencia internacional para el comercio de granos.

Los huelguistas piden que su salario mínimo sea llevado a 5.000 pesos (cerca de US$1.250), la misma suma que los obreros aceiteros lograron tras la negociación que mantuvieron con las firmas agroexportadoras en diciembre.

"Van a crecer más las medidas gremiales (...) Se van a generar más disturbios para la sociedad", dijo a una radio local Walter Cabrera, el secretario general de la CGT de San Lorenzo.

Las empresas consideraron que el conflicto tiene como origen la puja gremial y que las negociaciones salariales deben realizarse con los gremios por rama laboral, no a través de una central como la CGT, por lo que se muestran reacias a ceder ante el reclamo.

"Acá hay un trasfondo político muy grande, no es por salarios esto", dijo Reguera, del sindicato aceitero.
Argentina es el mayor exportador mundial de aceite y harina de soja, el segundo de maíz y uno de los principales de trigo. Las ventas externas del complejo de la soja -el principal cultivo del país- le reportarán este año unos US$20.000 millones a la nación sudamericana.

De todos modos, la medida de fuerza tiene lugar en un momento en que los embarques desde Argentina son reducidos, ya que la cosecha de soja y maíz se inicia a fin de febrero.